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domingo, 12 de marzo de 2017

EN CRISTO

EN CRISTO

19Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Juan 2:19-21 (RVR1960)
Juan 15:1 (RVR1960) 1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Juan 14.6 RVR60

La Biblia presenta un patrón del reino: lugar, gobierno y gobernante. En el Edén el lugar es el jardín, el gobernante es Dios y el pueblo son los esposos, Adán y Eva. 
El modelo persiste a lo largo de La Escritura. Ésta, la Biblia, señala y apunta desde un principio a Jesús como cumplimiento de todas las promesas y profecías del Antiguo Testamento. 
Al respecto dice el apóstol Pablo: 

20Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. 21Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, 22nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón, como garantía de sus promesas. 2 Corintios 1:20-22 (NVI)

Todo el en Antiguo Testamento apunta a Cristo, desde Génesis 1.1, y más adelante en Génesis 3, llamado el protoevangelio, cuando Dios promete enviar a la persona que vencerá al diablo. 
Todo apunta a Cristo. En el escrito de Pablo, él cumple las promesas hechas por Dios, él es el sí (cumplimiento) de todas ellas. 
En el Apocalipsis él es el templo (la habitación de la gloria de Dios). 

22No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. 23La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Apocalipsis 21:22-23 (NVI)

El propósito del templo es adorar a Dios. Tener comunión con él, honrarlo y darle alabanza, expresar toda gloria debida a él, deleitarse en él. 
En el Israel antiguo era también centro de intercesión por las naciones, lugar a donde acudirían a pedir perdón y dar a conocer su arrepentimiento. 
Allí sería un lugar de encuentro con Dios, no sólo para su pueblo Israel, sino para todas las naciones. 
»Yo soy el camino, la verdad y la vida», dijo Jesús. ¿A dónde conduce ese camino? ¡A un encuentro con Dios Padre!
¿En dónde se adora a Dios Padre? ¡En el templo! ¿Y qué vemos en el templo? ¡La manifestación de la gloria de Dios!
¿Y qué vemos en Cristo? ¡La gloria de Dios en su mayor plenitud, como nunca antes había sido vista!

14Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 (NVI)

“Habitó” es el término para el primer “templo”, el tabernáculo. Literalmente se traduciría “El verbo hizo su tabernáculo” y en él vimos su gloria, como la del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 
“En Cristo” vemos el todo del Padre, sus planes, proyectos, promesas, profecías, creación, sustento de ella, redención, salvación, nueva creación, pueblo, gobierno, reinado, santidad, gloria…
“En Cristo” hemos sido adoptados, redimidos, nacido de nuevo, justificados, adoptados, hechos pueblo… 
Y en el contexto de las epístolas paulinas, “Cristo es todo en todos”, y en él estamos completos.
LA VID VERDADERA
(Isaías 5 y Juan 15)

1Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. 2La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. 3Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. 4¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? 5Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. 6Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. 7Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor. 
Isaías 5:1-7 (RVR1960)

1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 6El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 8En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 9Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 12Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 16No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17Esto os mando: Que os améis unos a otros. Juan 15:1-17 (RVR1960)

En Isaías 5 la vid es el pueblo de Israel. La vid es una metáfora del pueblo y sus frutos amargos, indeseados por Dios. Como vid, era una metáfora, un tipo que anticipaba la venida de la vid verdadera. Así como la tierra prometida no era el verdadero reposo, la vid tampoco era la vid verdadera. 
En Juan 15 la vid verdadera es el Señor Jesús. No es metáfora por realizarse, sino la revelación de quién es él como pueblo, y quiénes sus discípulos unidos a él y quién es el Padre. 
Isaías habla del labrador: es el Dios Eterno, Jehová o Yavé. 
Juan cita las palabras de Jesús. El Padre es el labrador, Jesús la vid verdadera y los discípulos los pámpanos (el pueblo).
Jesús como pueblo, como templo, como Señor, como Rey, como centro de unión, como templo, como paz, perdón y reconciliación… Jesús es el todo en todos y nosotros, en Cristo, estamos completos.  

Continuará

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