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martes, 18 de abril de 2017

SOLA FE. NO HAY OTRO EVANGELIO

NO HAY OTRO EVANGELIO/SOLA FE
1Corintios 15:1-11 (DHH) 1Ahora, hermanos, quiero que se acuerden del evangelio que les he predicado. Este es el evangelio que ustedes aceptaron, y en el cual están firmes. 2También por medio de este evangelio se salvarán, si se mantienen firmes en él, tal como yo se lo anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.
3En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; 4que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras; 5y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. 6Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos ya han muerto.  7Después se apareció a Santiago, y luego a todos los apóstoles.
8Por último se me apareció también a mí, que soy como un niño nacido anormalmente. 9Pues yo soy el menos importante de los apóstoles, y ni siquiera merezco llamarme apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10Pero soy lo que soy porque Dios fue bueno conmigo; y su bondad para conmigo no ha resultado en vano. Al contrario, he trabajado más que todos ellos; aunque no he sido yo, sino Dios, que en su bondad me ha ayudado. 11Lo que importa es que, tanto yo como ellos, esto es lo que hemos predicado, y esto es lo que ustedes han creído.

¿QUÉ ES EL EVANGELIO?
¿Un anuncio? ¿Una persona? ¿Un mensaje? ¿Una promesa o una profecía? ¿Un acontecimiento? 
De acuerdo con Pablo, él recibió una tradición y la pasó. Eso que pasó es un anuncio relacionado con una persona, sólo una, llamada Jesucristo. 
Lo cito: «3En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; 4que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras…»
¿Qué decía este evangelio? ¿Cuál era su contenido? 

1. Cristo murió por nuestros pecados. 
2. Fue sepultado. 
3. Resucitó al tercer día. 
4. Todo sucedió de acuerdo con las Escrituras. 

Luego, pues, el evangelio descrito por Pablo es un anuncio que sigue una tradición apostólica. 
¿Tal anuncio se originó con Cristo? No. Se originó con Dios, el Padre, desde los orígenes de la humanidad. 
Dios prometió un remedio para los pecados de la humanidad. Un descendiente de Eva, la mujer. 
El primer punto: 1. Cristo murió por nuestros pecados, implica varios puntos. a). admitir la propia culpabilidad delante de Dios, aceptar que somos culpables de su muerte y que pecamos a lo largo de toda nuestra vidab) también implica confesar nuestros pecados ante Dios y sólo ante él, quien tiene el poder de perdonarlos. Sólo él perdona nuestros pecados, como dice el Padre Nuestro: “y perdónanos nuestros pecados así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Todo pecado es una transgresión a las leyes divinas y nadie, ningún hombre, llámese sacerdote, pontífice o ministro, tiene poder para perdonar nuestros pecados, excepto los que se cometan contra él; c). Reconocer que sólo Cristo ha pagado por todos nuestros pecados. Todos, y que no hace falta ningún otro añadido. No se puede modificar el anuncio del evangelio. Hacerlo hace maldito a quien lo modifica y no hay por qué hacer más sacrificios, ni simbólicos ni físicos, y tampoco ritos ni liturgias religiosas. Su sacrificio ha sido absolutamente suficiente y aprobado por Dios; d). Creer en el evangelio es asunto de fe. Significa creer que en Cristo, por la gracia de Dios, somos salvos del infierno, de una condenación eterna. Sólo creer, tener fe en Cristo, es el todo del evangelio. 
Ésas son algunas implicaciones del primer punto: Cristo murió por nuestros pecados. 
El segundo punto: 2. Fue sepultado. No sepultaron un símbolo, un muñeco o un cadáver de otra persona. Sepultaron a Cristo. No fue sepultado en cualquier sepulcro, uno anónimo, irreconocible, entre gente común. Aun su sepulcro era parte de profecías y planes de Dios. 
El tercer punto: 3. Resucitó al tercer día. La muerte no es un suceso natural, como parte de la creación. Es antinatural. Lo natural creado por Dios es la vida. Morir es consecuencia de ser pecador, no el fin de un ciclo biológico. Morimos porque la paga del pecado es muerte. No porque sea el cierre de un ciclo biológico. Morimos porque pecamos. 
Por lo tanto, si Cristo muere, pero jamás pecó, la muerte no lo puede retener. A nosotros tampoco, si creemos que murió por nuestros pecados.
Su muerte significó el fin del dominio del pecado y del diablo sobre la humanidad creada por Dios, aunque no de toda la humanidad. 
El dominio de la muerte, del diablo y del pecado no aplican para los redimidos, para quienes creen en Cristo y le dan su fe, creyendo que la vida de él es de ellos también. Así, su resurrección es le demostración del triunfo de la vida sobre la muerte, la victoria de la santidad sobre el pecado y la comprobación de que Cristo es la vida de la vida, la vida misma, la vida de sus discípulos, la salvación eterna de quienes tienen fe en lo que él hizo. 
4. Todo sucedió de acuerdo con las Escrituras. Cristo es el centro a quien apuntan todas las profecías del Antiguo Testamento. El anuncio del evangelio no es un pueblo, llámese Israel u otro. Nadie, ni persona ni pueblo, es el centro de las profecías dadas por Dios, sino Cristo. 
Cristo es el criterio de interpretación de toda profecía y promesa de Dios para la humanidad, representada en su momento por Abraham y su descendencia. 
Toda profecía, toda promesa en el Antiguo Testamento ha de ser interpretada con un enfoque cristológico. Cambiar el esquema modifica y altera la sustancia y esencia del evangelio. 
Hoy celebramos la vida de la vida, la vida misma. Hoy adoramos a quien es el pan de vida. Le rendimos culto. Él es el centro de nuestra adoración, que no reducimos a cantarle. Para nosotros adorarlo no se reduce a cantarle. Reducir a eso la adoración a Cristo, ¡crea otro evangelio! Lo adoramos siguiéndolo cada día, renunciando a nosotros y poniéndolo a él como nuestra suprema autoridad, supremo valor, nuestro Dios supremo.
Adoramos a Cristo porque lo amamos. Somos sus siervos, adquiridos con su sangre, comprados a gran precio, no porque valgamos mucho, sino porque el pago fue mucho, su vida misma. 
Él lo vale todo. Todo esfuerzo, toda afrenta que nos haga el mundo por amarlo, seguirlo y dar todo por él. 
No obstante, sí hay riesgos en nuestra fe, que ha sido atacada desde su inicio por quienes han elaborado un evangelio que no es evangelio. Pablo, el apóstol, tuvo sus tribulaciones y hoy día siguen vigentes los riesgos y ataques, como podemos en la Escritura y en el día de hoy. 

OTRO EVANGELIO
Cito a Pablo en Gálatas 1.6-10, Biblia del Peregrinoleemos 6Me maravilla que tan pronto hayáis dejado al que os llamó por puro favor, para pasaros a un evangelio diverso; 7no es que sea otro, sino que algunos os están turbando para reformar el evangelio del Mesías. 8Pero si nosotros o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diverso del que os hemos anunciado, sea maldito. 10Como os tengo dicho y ahora os lo repito, si alguien os anuncia un evangelio diverso del que recibisteis, sea maldito. 10Pues ahora ¿trato de conciliarme a los hombres o a Dios? ¿Intento agradar a hombres? Si todavía quisiera agradar a los hombres, no sería siervo del Mesías. 
Gálatas 1:6-10 (DHH) 6Estoy muy sorprendido de que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio. 7En realidad no es que haya otro evangelio. Lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, y que quieren trastornar el evangelio de Cristo. 8Pero si alguien les anuncia un evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, que caiga sobre él la maldición de Dios, no importa si se trata de mí mismo o de un ángel venido del cielo. 9Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios. 10Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. No busco quedar bien con los hombres. ¡Si yo quisiera quedar bien con los hombres, ya no sería un siervo de Cristo!
No hay otro evangelio. Sólo uno. El evangelio diferente, en griego dice ἕτερον εὐαγγέλιον. Héteron o héteros significa evangelio distinto, diferente, extraño, alien, ajeno… otro, no apostólico, no cristiano, no bíblico. Entonces no es evangelio. 
Si no es evangelio, ¿entonces qué es? En todo caso es un anuncio ajeno y extraño al anuncio bíblico. Y si lo ve, el fruto es distinto, los resultados del evangelio bíblico y del otro, son diferentes. 
¿Qué tiene en el centro este evangelio? ¿A dónde apunta? ¿Cuál es su meta? 
De acuerdo con algunas traducciones, Pablo golpea el núcleo de este evangelio héteron, ajeno, extraño…
La RVR60 dice: Gálatas 1:10 «¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
La Biblia del Peregrino dice: « ¿trato de conciliarme a los hombres o a Dios? ¿Intento agradar a hombres? Si todavía quisiera agradar a los hombres, no sería siervo del Mesías.
Pregunto entonces. ¿A dónde apunta el anuncio (dejaré de llamarlo evangelio)? ¿Cuál es su meta? ¿Qué tiene en el centro este anuncio?
¡Al hombre! Es un mensaje humanista! ¡Y su meta es agradar a los hombres!, ¡su meta no es agradar a Dios! 
Su meta es que la audiencia sea complacida, sus sueños, sus deseos y expectativas sean mantenidas como el sentido de la vida, la prioridad más importante de su vida. 
Y puesto que el hombre es el centro de este mensaje, entonces, hay que darle al hombre lo que lo complace, el ensueño, el engaño de que se merece el mayor placer posible, de cuantas maneras esté a su alcance. 
Por eso se le dan doctrinas pervertidas o perversas que no tienen su origen en La Biblia, La Palabra de Dios. 
Tienen su base y fe en la palabra humana. En este mensaje el centro de sí mismo es el hombre y su palabra, no la de Dios. 
«Yo declaro» «Yo decreto», no es sino la fe desviada de Dios, apuntada hacia la palabra propia. No es fe en Dios, sino fe en la palabra de quien la pronuncia. 
Así, la fe no descansa en el único evangelio, sino en el anuncio pervertido y maldecido por el apóstol. 
Quien predica al hombre, para agradar al hombre, no es siervo de Cristo. En palabras de Pablo: «Si todavía quisiera agradar a los hombres, no sería siervo del Mesías.
Y sin embargo, dicen ser «apóstoles, siervos, profetas, pastores o reverendos del Mesías».
Pablo los desmiente. 
Más son los detalles de este anuncio. Al pretender agradar al hombre le hacen creer que sus palabras son como las de Dios, no volverán a él (al hombre) vacías… le hacen creer que son ungidos y sus palabras tienen el mismo poder que el de Dios, quien hace que su palabra se cumpla sólo por pronunciarla. 
Hacen de los creyentes lo mismo que Satanás con Eva: “serán como Dios, tendrán el mismo cocimiento, podrán hacer lo mismo que él”. Estoy parafraseando. 
Así que el anuncio de la prosperidad, que no es sino adoración diabólica al materialismo, al dinero y al placer, en sentencia apostólica paulina, no es sino caer bajo maldición. 
Cuidado, podríamos caer, todos, en un anuncio, en una fe ajena al evangelio. 
Adoramos a Cristo porque es Dios. Confesamos, declaramos que él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Afirmamos que es el único mediador entre Dios y los hombres. También creemos y tenemos fe en él, de que abrió el acceso al Padre para tener comunión eterna con Dios sin necesidad de intermediarios…
¿Entonces, cómo podríamos desvirtuar y pervertir un evangelio así? No estamos lejos algunos cuando oímos que algunos evangélicos creen que la música nos hace sentir espirituales, que cantar lo más ruidoso posible o lo más romántico y emocionales, ¡eso nos lleva a Dios! ¡Mentira del diablo! ¡Mentira de Satanás! ¡Engaño enfocado en tratar de agradar al hombre! ¿A cuál hombre! ¡Al hombre vedette que se cree espiritual! ¡Al que se cree la diva! ¡O divo! ¡O súper espiritual! 
Lo repito: ¡engaño diabólico! ¡Sólo hay un camino al Padre! ¡Sólo uno! ¡Sólo uno nos lleva al Padre! ¡Sólo uno! ¡Cristo y nadie más!
¿Quieren ver escenarios para agradar al hombre? No digamos varones maduros (hablo de maduros o pasaditos de, por la edad, no por madurez en la fe). Veamos a líderes religiosos y sus esfuerzos por agradar. 
¿Qué hacen del lugar de reunión? ¡Un antro! ¡Luces! ¡Carne! ¡Carne satisfecha! ¡Carne agradada! ¡Carne complacida! 
Pero Pablo dijo: «Si todavía quisiera agradar a los hombres, no sería siervo del Mesías. ¿Entonces de quién es siervo? ¿Al servicio de quién está?
En la lista de querer agradar al hombre caen el baile, la música en un culto, el escenario, el tema de la predicación que se presenta como “conferencia” o como “discurso motivacional” o como “recomendaciones para la salud” y podemos agrandar la lista. Nos faltarían minutos y mucho tiempo para ver hasta dónde llega el anuncio diabólico, humano que busca agradar al hombre, satisfacer la carne. 

MALDICIÓN APOSTÓLICA
¿Qué es entonces este anuncio? ¡Un anuncio maldecido o maldito! Así lo sentenció el apóstol. …si nosotros o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diverso del que os hemos anunciado, sea maldito. 10Como os tengo dicho y ahora os lo repito, si alguien os anuncia un evangelio diverso del que recibisteis, sea maldito. 10Pues ahora ¿trato de conciliarme a los hombres o a Dios? ¿Intento agradar a hombres? Si todavía quisiera agradar a los hombres, no sería siervo del Mesías. 
¿Cómo quedan ante el apóstol los que predican un mensaje no bíblico, un mensaje en el cual Cristo no tiene nada que ver? ¿Qué opina o qué dice el apóstol Pablo de todos los que “predican” un “hétero evangelio”?
Su sentencia es clara… no son bendecidos. Todo lo contrario. ¿Y en qué papel quedan los que lo siguen? ¡Tampoco son vistos bajo bendición! Están siguiendo en “hétero evangelio”. 
Son cientos de miles los que predican un evangelio diferente, porque agregan para la salvación otros detalles. Creer en Cristo, más buenas obras, más ofrendas, más otros mediadores u otros sistemas litúrgicos…
Yo me confieso ante ustedes hoy. Me gustaría exponer mis deseos de predicar otro evangelio. Uno diferente… Estoy consciente de que sería bíblico. Me explico: me gustaría predicar un evangelio sin infierno, sin condenación eterna, sin castigo después de la muerte. 
Me gustaría predicar que es posible una oportunidad para ser salvo después de morir. Me gustaría predicar que es posible tener vida eterna aun cuando no se creyera en Cristo, pero que al morir se tenía fe en una persona, un líder de buena fama, como los fundadores de religiones. Me gustaría predicar que hay más de un camino para llegar a Dios… Pero… Pero… Pero… 
No es compatible, nada de eso, con lo predicado por Cristo. Así, que ser discípulo de Jesús nos exige regular lo que creemos, lo que predicamos y anunciamos, ajustado a lo que él enseñó, predicó, profetizó y exige. 
Y él dijo que no hay otro camino, sino sólo él. Que quien rechace su enseñanza va la destrucción. Quien niegue que él es el Ungido de Dios, el Mesías, irá al infierno, a la condenación eterna. Afirmó ser quien muere por los pecados de quienes crean en él. Sólo para ellos, quienes crean eso, su muerte opera en su favor. Afirmó ser Dios, y que resucitaría al tercer día después de morir, hizo declaraciones proféticas que ya se han cumplido y cumplirá todo cuando dijo, como su segunda venida y el juicio de todas las naciones, así como el establecimiento de su reino en la tierra, con él como rey de toda la humanidad en la nueva creación. 
En medio de toda la maraña, el evangelio hace la diferencia entre quienes creen en él lo anuncian a él, o los que anuncian maldición. 
Él, Cristo, hace la diferencia. Sus discípulos no buscan agradar a los hombres, y quienes lo siguen no buscan quien les dé el mensaje que les gusta, sino el mensaje bíblico puro, el mensaje del evangelio bíblico, apostólico y mesiánico, el mensaje del Padre, de Cristo y del Espíritu Santo. 
Ese mensaje nos dice que su enseñanza es poderosa para cambiar nuestra vida, pensamientos, destino eterno, relaciones de todo tipo, actos, metas en la vida, proyectos… con un final de luz que le da gloria a Dios, porque vivimos para él, lo anunciamos a él y predicamos que Cristo vive, que él es el Ungido de Dios, que reina, es el rey eterno y que cumplirá todo cuanto prometió, que es el Buen Pastor, el custodio predicado por Judas, quien llevará a buen término, a donde tiene que llegar toda oveja.  
Resurrectó. Dios el Padre lo levantó de entre los muertos. Ése es el evangelio del triunfo de Dios, no el éxito financiero predicado por el diablo, o el de llevarnos a la presencia de Dios anunciado por músicos u otros exóticos predicadores. 
Resurrectó es la confirmación de que cuanto dijo es cierto. Él es el todopoderoso, quien vence muerte, diablo, mundo, carne, pecado.



Él es tu vida, tu pastor, tu guía, tu redentor y salvador. Síguelo, ámalo, anúncialo, porque quiere que más gente se arrepienta de sus pecados y tengan vida eterna para contemplar su gloria por la eternidad junto con la familia de Dios. 

miércoles, 5 de abril de 2017

SOLA FIDE I

SOLA FIDE I
הִנֵּה עֻפְּלָה לֹא־יָשְׁרָה נַפְשֹׁו בֹּו וְצַדִּיק בֶּאֱמוּנָתֹו יִחְיֶה׃
Habacuc 2:4 (BHS Bible)
4He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. Habacuc 2:4 (RVR1960)

La Reforma dejó una base teológica basada en 5 principios: Sola Escritura, Sola Gracia, Sola Fe, Solo Cristo, Solo a Dios la Gloria. 
Habacuc 2.4, uno de los textos más citados por el Nuevo Testamento, en especial por el apóstol Pablo, es importante en el tema de la fe. 
Dicha importancia, sólo fe, la enmarca el apóstol en relación con la justificación. 
En Habacuc la fe da vida. Contrario a la fe está el orgullo. Aun cuando en nuestras culturas occidentales se conciba como contrario al orgullo la humildad. 
No obstante, la humildad es parte de la fe, pues en ésta se encuentra un factor rechazado por los arrogantes: dependencia. 
Por el contrario, la autonomía rechaza la fe, pues de suyo ser autónomo destaca el potencial humano, la certeza de la capacidad personal, confianza en la autoestima, en que uno puede lograr sus metas sin depender de Dios y el rechazo a él y sus ofertas, como Cristo, su perdón y redención.
La autonomía rechaza la fe, y con ella rechaza a Dios. O al contrario, rechazar a Dios es igual a despreciar la fe y rechazar a quien se le tendría fe, a Dios mismo. 
De cualquier manera uno no se desprende de la fe, aun cuando se rechace a Dios, pues en todo caso la fe autónoma es reflexiva, dirigida a uno mismo. 
Así, la fe descansa en lo que uno proyecta, con sus limitantes históricos. Terminará en y con la historia personal, aun cuando una persona con toda su autonomía tenga fe en dejar un legado que lo trascienda por varias generaciones. 
Con todo ello, a pesar de todo, su fe terminará con él, será sepultado con todo su poder autónomo. 
Habacuc predica en medio de grandes conflictos internacionales. Su país sufre invasión, asedios y matanzas. En éstas (las matanzas) brilla la gloria de Dios, es decir, él engrandece su nombre al llevar a cabo su justicia y castigar a un pueblo rebelde, necio, idólatra, inmoral de muchas maneras. 
Dios engrandece su nombre y su justicia. Muchos habrán de morir, miles, sin embargo, él establece una manera de sobrevivir: tener fe en él. 
Contrastan en Habacuc la muerte con la vida, la rectitud y la fe con el orgullo, y el culmen es la vida obtenida por medio de la fe. 
Una persona recta vive en plenitud; es justa. Rectitud y justicia son un binomio bíblico en Habacuc. La persona cuya alma es recta, tiene estas cualidades: es derecho o parejo; endereza sus caminos, hace que la vida sea agradable, próspera y dirige todo con rectitud. 
Rectitud, en hebreo, es la palabra yashar (יָשְׁרָה). En este enfoque es recto porque toma en cuenta a Dios. Lo que él diga (Dios) es verdad, creíble, incuestionable, ciertísimo y confiable, veraz. 
 Alguien recto confía en Dios. “Confiar” tiene, como término, su raíz en fe. Significa “con fe”. Dios es confiable. 
Ha cumplido todo cuanto ha prometido, y su mayor promesa, desde un principio, fue enviar al Mesías Jesucristo para salvar a quienes crean en él, en el anuncio del evangelio. (Cristo es el centro del evangelio.)
De allí que en el cuadro descrito por Habacuc el orgulloso desprecie a Dios, lo eche fuera de su vida. Prefiere aferrarse a la fe en sí mismo, en vez de aceptar la oferta de Dios y creer en Cristo. 
Opta, el orgulloso, por la muerte, fruto de su autonomía, en vez de recibir con beneplácito la graciosa oferta divina de creer en Cristo y recibir la vida ofrecida por Dios, en Cristo. 
Si alguien asemejara la muerte con el orgullo o los pusiera en paralelo, estaría en lo cierto a la luz de lo dicho por Habacuc. Orgullo y muerte son siameses. Sin cirugía ni remedio que los separe. Nacieron para morir iguales. 
Carecer de rectitud es abundar en orgullo. Y abundar en orgullo es igual a vivir en incredulidad y rechazo de Dios y las virtudes santas dadas por Dios, como la humildad. 
Cristo fue y es el hombre modelo por excelencia. Cumplió en todo, a la perfección, los requisitos de las normas establecidas por la Ley de Dios manifestadas en el Pentateuco. 
Sólo él ha cumplido absolutamente a la perfección tales demandas. Hacerlo requería ser divino, humilde, depender de Dios en todo
Por una sencilla razón: significaba, en todo, hacer una voluntad ajena, la de Dios, no la propia, manifestada en la ley.
Conllevaba creerle todo a Dios, poner por encima de la propia convicción, la del Padre y, junto con ello, practicar las convicciones de él. 
Así, vemos al hombre llamado santo, Cristo, cuya vida es presentada con rectitud plena en todos sus aspectos. 
El hombre de fe, absoluta y total, es Cristo. Otros hombres de fe son quienes creen en el evangelio y lo anunciado por los apóstoles de Cristo. Como Abraham, que le creyó a Dios y le fue contado por justicia.

El justo por su fe vivirá. 

“El justo” es alguien relacionado con Dios. Tal relación es de convivio, compañerismo y adoración. 
“El justo” es considerado sin culpa, puro, limpio y recto por y delante de Dios. No tiene pecado, ni nada que lo distancie de Dios, ni vive enemistado con él. 
Contrastado con “El justo”, es el orgulloso, cuya alma no es recta. “El justo” lo es porque le cree todo a Dios, es humilde y le dice “sí” a lo declarado por Dios, recibe sus ofertas, su mensaje y su perdón. 
“El justo” admite ser culpable y carecer de méritos delante de Dios. Pero Dios le ofrece una justicia no humana, la de Cristo. 
La gloria de Dios cubre la tierra como las aguas la mar, en la visión de Habacuc. 
Esa gloria son miles de muertos. La tierra entera está cubierta de cadáveres de quienes no le creyeron a Dios y sí creyeron en sí mismos. Eran autónomos, gente con alta autoestima, humanistas con fe en la humanidad, en sí mismos, en las capacidades del hombre, de todo ser humano. 
Esa fe era el reverso de la rectitud. Maldad pura en esencia. Gente que, con su vida, maldecía a Dios. 
El reverso o contrario del malvado era el que bendecía a Dios con tenerle fe, con creerle. 
En eso consiste la justicia del evangelio anunciado por Habacuc: El justo por su fe vivirá
Sobrevivieron a la manifestación de la gloria de Dios (las matanzas) quienes le creyeron a Dios. 
Creerle a Dios da vida. La fe dada por Dios es fe redentora, fe que salva y preserva la vida para la gloria de Dios (gloria de vida, comunión y adoración). 
El justo por su fe vivirá. Cristo, como centro del evangelio, como el evangelio mismo, es quien personifica el mensaje que da vida. Creer en el evangelio es creer en Cristo. 
El justo por su fe vivirá. En el evangelio se pone de manifiesto (se revela, se hace objetivo y visible) la justicia de Dios. 
La Ley (expresada en la Torá, con sus exigencias) establecía maldición a quien la recibiera y no la cumpliera. 
Nadie, jamás, tendría la perfección exigida por la Ley para cumplirla. Por eso todo hombre está bajo la maldición de la Ley, porque jamás podrá cumplirla. Así lo establece la misma ley. 
Cristo, el único con cumplirla a cabalidad, le da plena satisfacción a Dios con su vida, justicia y rectitud. 
Pero al morir (su muerte vicaria) es nuestra muerte, nuestra maldición es suya y su justicia, obediencia y rectitud pasan a ser nuestras. 
Por eso su paz con Dios, vivida en su relación, es nuestra, de allí la declaración del apóstol: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Su paz vivida con Dios es nuestra, como nuestra su vida, su santidad, rectitud, pureza, sabiduría, redención.. ¡Él es nuestro todo!
Su justicia ahora es nuestra, como suya nuestra culpa. Nuestra es su bendición, como suya nuestra maldición. 
 En él somos perdonados, recibidos en comunión con Dios, ¡Sólo porque creímos que él es justicia nuestra!
¡Sólo por creer en el evangelio! Y eso derrumba y colapsa la vanidad, el orgullo y la altanería del alma que no es recta. 
¡Pero le da gloria a Dios!
Creer en el evangelio nos posiciona sin méritos delante de Dios, pero exalta los de Cristo y su gloriosa gracia, perdón y amor divinos. 
La fe que justifica humilla al hombre y le da gloria a Dios y adoración a Cristo, cuya muerte es la muerte de la muerte, y su resurrección la demostración de su santidad y el poder de la vida divina. 
La fe cree cuanto dice La Biblia de Dios y del hombre. Él es santo, eterno, sublime, todo poderoso, único, soberano y creador y nosotros (la humanidad) pecadores, irredentos, incapaces de lograr méritos delante de él, incapaces de vencer la muerte, el pecado y al diablo. 
Toda victoria es de Cristo. Él ha logrado todo. Él es supremo. Él es Dios, santo y todo poderoso. Es manso y humilde de corazón. Él es el siervo elevado al más grande, alto y santo honor, pues se le ha dado el nombre que es sobre todo nombre, el de Jehová o Yavé. Es hombre y es Dios eterno.
Creer en él, tenerle fe, creerle a él, eso nos hace justos. ¡Sólo creer en el evangelio, que afirma el perdón de Dios si uno asume como propio el sacrificio de Cristo!
¿Quién puede tener esa fe? ¡Nadie! A menos que le sea dada. Es fe que salva. ¿Y quién salva? ¡Sólo Dios!
El humanista dice que el hombre puede llevar a cabo lo que Dios le pida. Sin embargo, La Biblia dice que las obras de Dios sólo él las puede llevar a cabo y dice, contundente, que la salvación pertenece a Jehová, y que “en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin… (Romanos 1.17 NVI”
Todo es de fe desde su inicio hasta su fin. Dios comienza la buena obra y él la consuma, no el hombre. 
Por eso la fe que salva pertenece a, es de origen de, y viene de Dios, de principio a fin. 
Pablo redondea por todos lados la doctrina de la fe, gracia, salvación manifestados en el evangelio; dice: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe» Efesios 2:8-9 (RVR1960).
Fe, gracia y salvación son don de Dios. Todo pertenece a Dios y nosotros también, por eso somos hechura suya, creados para buenas obras, y la buena obra es creerle a Dios. 
Dicho de otro modo, fe es hacer nada, fe es hacer todo. Nada con respecto a los méritos propios, y todo por creer que Cristo lo hizo todo. 
Sola Fide. Sola fe. En Cristo. 
La sola fe es en Cristo, depositada en él y sus méritos. La fe que salva es como una ecuación: FE + NADA. 
Cristo lo ha hecho todo. Aun cuando hay creyentes en Cristo que invalidan la fe del evangelio por creer que uno es salvo por tener fe en Cristo y las buenas obras, fe en Cristo y la ayuda de los santos o las vírgenes o fe en Cristo y las indulgencias o fe en Cristo y el sacrificio incruento realizado en la misa… 
Pero… La Biblia dice que sólo por fe en Cristo somos salvos de todo: la muerte, y la condenación eterna, salvos del infierno. 
Los malditos seguirán con sus convicciones que los colocan bajo esa condición de malditos, por creer que pueden lograr su salvación con buenas obras. 

Los bienaventurados seguirán adorando y bendiciendo y amando a Cristo con todo su corazón, viviendo para él y compartiendo el evangelio de la fe y la gracia dados por Dios en Cristo, a quienes sean la gloria, el honor, la majestad y el poder por todos los siglos, con todo nuestro apasionado amor. Amén. 

domingo, 12 de marzo de 2017

EN CRISTO

EN CRISTO

19Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Juan 2:19-21 (RVR1960)
Juan 15:1 (RVR1960) 1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Juan 14.6 RVR60

La Biblia presenta un patrón del reino: lugar, gobierno y gobernante. En el Edén el lugar es el jardín, el gobernante es Dios y el pueblo son los esposos, Adán y Eva. 
El modelo persiste a lo largo de La Escritura. Ésta, la Biblia, señala y apunta desde un principio a Jesús como cumplimiento de todas las promesas y profecías del Antiguo Testamento. 
Al respecto dice el apóstol Pablo: 

20Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. 21Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, 22nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón, como garantía de sus promesas. 2 Corintios 1:20-22 (NVI)

Todo el en Antiguo Testamento apunta a Cristo, desde Génesis 1.1, y más adelante en Génesis 3, llamado el protoevangelio, cuando Dios promete enviar a la persona que vencerá al diablo. 
Todo apunta a Cristo. En el escrito de Pablo, él cumple las promesas hechas por Dios, él es el sí (cumplimiento) de todas ellas. 
En el Apocalipsis él es el templo (la habitación de la gloria de Dios). 

22No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. 23La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Apocalipsis 21:22-23 (NVI)

El propósito del templo es adorar a Dios. Tener comunión con él, honrarlo y darle alabanza, expresar toda gloria debida a él, deleitarse en él. 
En el Israel antiguo era también centro de intercesión por las naciones, lugar a donde acudirían a pedir perdón y dar a conocer su arrepentimiento. 
Allí sería un lugar de encuentro con Dios, no sólo para su pueblo Israel, sino para todas las naciones. 
»Yo soy el camino, la verdad y la vida», dijo Jesús. ¿A dónde conduce ese camino? ¡A un encuentro con Dios Padre!
¿En dónde se adora a Dios Padre? ¡En el templo! ¿Y qué vemos en el templo? ¡La manifestación de la gloria de Dios!
¿Y qué vemos en Cristo? ¡La gloria de Dios en su mayor plenitud, como nunca antes había sido vista!

14Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 (NVI)

“Habitó” es el término para el primer “templo”, el tabernáculo. Literalmente se traduciría “El verbo hizo su tabernáculo” y en él vimos su gloria, como la del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 
“En Cristo” vemos el todo del Padre, sus planes, proyectos, promesas, profecías, creación, sustento de ella, redención, salvación, nueva creación, pueblo, gobierno, reinado, santidad, gloria…
“En Cristo” hemos sido adoptados, redimidos, nacido de nuevo, justificados, adoptados, hechos pueblo… 
Y en el contexto de las epístolas paulinas, “Cristo es todo en todos”, y en él estamos completos.
LA VID VERDADERA
(Isaías 5 y Juan 15)

1Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. 2La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. 3Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. 4¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? 5Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. 6Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. 7Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor. 
Isaías 5:1-7 (RVR1960)

1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 6El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. 8En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. 9Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 12Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. 13Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. 14Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 16No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17Esto os mando: Que os améis unos a otros. Juan 15:1-17 (RVR1960)

En Isaías 5 la vid es el pueblo de Israel. La vid es una metáfora del pueblo y sus frutos amargos, indeseados por Dios. Como vid, era una metáfora, un tipo que anticipaba la venida de la vid verdadera. Así como la tierra prometida no era el verdadero reposo, la vid tampoco era la vid verdadera. 
En Juan 15 la vid verdadera es el Señor Jesús. No es metáfora por realizarse, sino la revelación de quién es él como pueblo, y quiénes sus discípulos unidos a él y quién es el Padre. 
Isaías habla del labrador: es el Dios Eterno, Jehová o Yavé. 
Juan cita las palabras de Jesús. El Padre es el labrador, Jesús la vid verdadera y los discípulos los pámpanos (el pueblo).
Jesús como pueblo, como templo, como Señor, como Rey, como centro de unión, como templo, como paz, perdón y reconciliación… Jesús es el todo en todos y nosotros, en Cristo, estamos completos.  

Continuará

jueves, 2 de marzo de 2017

ENGAÑO-MENTIRA-VERDAD. LA MENTIRA NO EXISTE.

MAYA, HINDUISMO, PECADO, ILUSIÓN, CARNE, DIABLO

Génesis 3:1-13 (DHH) 
1La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer: —¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?
2Y la mujer le contestó: —Podemos comer del fruto de cualquier árbol, 3menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos.
4Pero la serpiente le dijo a la mujer: —No es cierto. No morirán. 5Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios.
6La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Luego le dio a su esposo, y él también comió. 7En ese momento se les abrieron los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.
8El hombre y su mujer escucharon que Dios el Señor andaba por el jardín a la hora en que sopla el viento de la tarde, y corrieron a esconderse de él entre los árboles del jardín. 9Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó: —¿Dónde estás?
10El hombre contestó: —Escuché que andabas por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.
11Entonces Dios le preguntó: —¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso has comido del fruto del árbol del que te dije que no comieras?
12El hombre contestó: —La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.
13Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer: —¿Por qué lo hiciste? Y ella respondió: —La serpiente me engañó, y por eso comí del fruto.

EL DRAMA
1. No moriréis. 2. Seréis como dioses. 3. Bueno para comer.      4. Agradable a los ojos. 5. Codiciable para alcanzar sabiduría.  6. Se abrieron sus ojos. 7. Dios camina cerca y se esconden. 8. ¿Quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Comiste del árbol que te prohibí? 9. La mujer que me diste. Me dio de comer. Comí. 10. ¿Por qué lo hiciste? Porque la serpiente me engañó.

Dios crea a la pareja humana, la primera familia del planeta. Les da plena libertad para vivir en su mundo, y le encomienda al hombre el cuidado de la creación. 
Viven en total y completa libertad al guardar el mandato de Dios. La libertad es, esencialmente, vivir bajo el gobierno de Dios. 
Vivir autodeterminados es un engaño. Nadie autodetermina su vida. Vivimos bajo condicionamientos de todo tipo: social, cultural, alimenticio, familiar, religioso, financiero, artístico… natural es la interdependencia dada nuestra naturaleza social, como el calor al sol, tanto individual, como colectiva, entre individuos y naciones. 
En el drama descrito por la Escritura la primera pareja es engañada por el diablo. 
ENGAÑO
Van de la mano el engaño, la mentira, confusión, seducción, trampa, fraude, perversión, rebeldía, depravación, ilusión, falsas esperanzas, halagos, persuasión, depravación, deslealtad, traición, infidelidad, esclavitud…
Satanás seduce a la mujer. La cerca con trampas, la hace caer en sus engaños. 
Ella le da acceso al diablo en su vida. Él no la poseyó a la fuerza, no hizo nada violento. O, por decirlo de otra manera, su violencia es aterciopelada, suave, como pétalo de flor, atractiva. 
En la médula del engaño se violenta el conocimiento de, y el acceso a, la realidad. Tiene como meta desviar la mirada objetiva, realista, de la verdad de la creación de Dios. 
La mentira no existe. Para “hacerla existir” hay que engañar al entendimiento, convencerlo de que algo falso es verdadero… y entonces “existe”. 
Para eso es la argumentación satánica. Para sembrar dudas, ilusiones, falsas esperanzas, anhelos, expectativas irreales, inexistentes, imposibles… para “construir la nada”, “lo inexistente” en la mente de quien cree lo falso y en ello pone su fe. 
La mentira, a todas luces, es del dominio del diablo. Satanás, en labios del señor Jesús, es padre de mentira: 

«El padre de ustedes es el diablo; ustedes le pertenecen, y tratan de hacer lo que él quiere. El diablo ha sido un asesino desde el principio. No se mantiene en la verdad, y nunca dice la verdad. Cuando dice mentiras, habla como lo que es; porque es mentiroso y es el padre de la mentira» Juan 8:44 (DHH). 

Y es el enemigo de Cristo 

Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. 2 Juan 1:7 (RVR1960)

Sus caminos son 1. Mentir. 2. Hacer creer que cuanto dice es verdad. 3. Ganar la fe en su versión, en su palabra, por parte de quien lo escucha. 4. Persuadir y convencer a su oyente para que le entregue su fe, confianza, lealtad y entendimiento. 5. Una vez que el creyente de la versión satánica le da su voto de confianza, tal persona vive en un engaño, preso de él. 6. El engaño lo hará vivir una vida de tormento, pues quedará atrapado toda su vida en esa trampa de la cual jamás podrá salir. 7 Sólo una persona puede ir en ayuda del esclavo y rescatarlo: Cristo. 
Adán y Eva le entregaron el gobierno de su vida a al diablo. Lo cual no significa que el universo y la humanidad quedaran fuera de la soberanía divina. 
Dios tenía un plan desde la eternidad y no fue anulado de ninguna manera. (Nunca Dios ha tenido un Plan B u otro.)
 El diablo también vivió su parte de su engaño. Creyó que la humanidad era suya, y él, dueño del universo. 
Craso engaño el suyo. Incluso en él se cumple La Escritura: “cayó en su propio pozo”, cavado por él. 
Por toda la Escritura se oyen los ecos de la soberanía divina: “La tierra es del Señor”, “El Señor es Rey de reyes y Señor de señores”…

EVA Y EL ENGAÑO
Ella dice: «La serpiente me engaño y yo comí». Para engaño el texto aplica el término “nashá” (נָשָׁא), en el hebreo del AT.
Significa: dirigir descarriando, engañar, o seducir echar (al olvido), engañar.
 Se asocia con cometer un fraude, cuando se engaña a alguien. Va de la mano con la burla y el escarnio, el gozo de verle la cara a la víctima del fraude. 
El griego del AT (la LXX) tiene otro término para engaño: apatáo (απατάω) hacer trampas, engañar.
Cuanto afirme un fraudulento o un tramposo, en su discurso revela la abundancia de su corazón. Su discurso sólo puede ser de la naturaleza de sí mismo. 
Por lo tanto, afirmará las intenciones yacentes en su interior, cuyas metas son burlarse de la gente, verles la cara, abusar de ellos, gozarse en destruir, estafar, esquilmar, despojar y chantajear por tiempo indefinido. 

LA MENTIRA NO EXISTE 
No hay un súper hombre, una súper mujer, ni héroes de fantasía. ¡Son fantasía! 
No obstante, en la fantasía misma hay expresiones de la esperanza humana: un Mesías. Las películas de héroes perfilan muchos mesías. 
“Seréis como dioses” es, ha sido y será una mentira, aun cuando muchos mortales siguen empeñados en creerlo y vivir para crearlo. 
La realidad desmiente a la mentira, la encara con su falsedad. La mentira declarada: “seréis como dioses” termina con la muerte de cada uno de los diosesillos. 
El tiempo, tejido real, mata la mentira de “ser como dioses”. Dios es eterno, es su realidad, ser en sí mismo, capaz por sí mismo. El hombre es mortal, esa es su realidad, su verdad. La mentira (“seréis como dioses”) es “desvestida” del adorno de la realidad inexistente. 
Es exterminada por la realidad, la verdad, Dios, el Eterno, permanente, que siempre es; y lo que no es… ¡No está por ningún lado! 
No hay tal. 
MITOS.   
El hombre creador. En La Escritura el verbo bará (בָּרָ֣א), crear, tiene como referente a Dios. Sólo él se aplica él. 
Dios es creador, en La Escritura, tanto de lo visible como de lo invisible. Él, y sólo él, tiene la capacidad de crear, de la nada, de la inexistencia, la existencia, lo existente. 
Él, y sólo él, es quien tiene la existencia en sí mismo, una realidad no visible, pero él y sólo él es. Y ha dejado testimonio visible, en la creación, de su divinidad. Para cimentar la fe en lo que no vemos, en la realidad espiritual, por medio de la fe. 
Sólo quien es, quien ha sido y será, el Eterno, tiene la capacidad de ser siempre y eternamente el mismo y, por ello, de “llamar a la existencia, llamar a ser”, lo que él desee que sea. 
Sólo Dios crea. Por otra parte, propio del hombre es el ingenio, la invención, el diseño, la artesanía. Sin embargo, su ingenio, invención y demás, los deriva de la creación. 
El ser humano “hace a partir de lo creado”. No crea, hace. Hace, fabrica, modela, a partir de lo creado, de la realidad recibida de parte del Señor Dios, su Dios y creador. 
Deriva su ingenio y artesanía a partir de la imaginación, pero todo cuanto hace lo toma de la materia prima de quien sí creó todo, la realidad, la existencia, Dios. 
“El hombre creador” crea “realidades inexistentes”. A semejanza de Dios, quien crea con su palabra, el hombre también. 
Dios dijo y fue hecho. 
El hombre dice y es. 
Dios dijo, dice, y su palabra “trae a la existencia” lo que él diga. Su palabra da vida, se hace realidad palpable, “realidad real”, asible. 
El hombre dice y es, pero “no es”. Lo creado por su palabra es “una realidad inasible”, “una realidad no real”, “una realidad inexistente, insustancial”. 
Como en la poesía, novela, ficción… toda palabra humana, sea en cualquier género literario, es creación inasible, insustancial… es una “realidad no real, no verdadera”. Tan sólida como la imaginación, tan real y palpable como el pensamiento. Es realidad delimitada por la imaginación y el pensamiento. Realidad no real. 
Puede que sea ficción, novela, ciencia ficción, relato, poesía, o historia recreada o crónica. 
Incluso en el arte fílmico, todo es ficción, desde personajes hasta ambientes. No pasa de ser “recreación”, de ser “realidad resucitada”, evocada, pero insustancial, irreal, traída al recuerdo, memoria y citación de datos, personajes y fechas.
La pizca de verdad en el cine son datos, pero lo “recreado” no es, en verdad, real, sino una representación, harto deficiente, de la verdad, la realidad real. 
Con respecto a la historia o crónica, es una palabra referida a un acontecimiento real. Pero su palabra “no es real”. 
Como Dios, el hombre crea con su palabra, pero su “creación” es “una realidad no real”, es “una realidad inasible”. 
La poesía, con su belleza, esplendor, estética, ritmo, musicalidad, sonoridad, color, vigor y poder expresivos, son “una hermosa realidad falsa”, “una realidad irreal”. 
Sólo Dios crea. “El hombre creador” no es sino un mito, “una realidad no real”. Lo real es “el homo faber”, artesano, fabricante, transformador de la materia prima recibida.
Su realidad (la del hombre) se limitan a la historia y, en ese marco, a depender tanto de otros, como de Dios.  

MENTIRA, REALIDAD INEXISTENTE (ENGAÑO COMO REALIDAD O COMO CÁRCEL)
“Comí del fruto porque la serpiente me engañó”
Sí, la mujer fue engañada. Su justificación la libra de sí misma, de la culpabilidad y de la responsabilidad de sus actos. 
No obstante, ¿es verdad, a la luz del relato, que fue engañada? ¿Fue cierto el engaño, pensado éste (el engaño) como un proceso, un camino para llegar a un final?
La mentira no existe, el hombre no es dios ni lo será jamás, no vivirá como Dios, no será como él, Eterno, sino histórico, mortal.

5Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios

Comer del fruto era el acceso, la puerta de entrada al conocimiento, la manera de conseguir autonomía, autosuficiencia, capacidad propia de conocimiento, y de ponerse al nivel de Dios. 
Sea cual fuere la interpretación de “comer del fruto” (si era real, peras o manzanas), el relato es claro en cuanto a no ser dependientes de Dios, sino autónomos.
“Ser como, iguales a Dios”, meta de la mentira, intrínsecamente posee la “realidad espiritual” (inasible) insolente, de ponerse “al tú por tú” con Dios, en un abierto desafío, encararlo como a uno igual, incluso con desprecio.
Es justo esa realidad, en esencia, “la verdad del pecado”, la autonomía de, el rechazar a Dios, echarlo de la propia vida.
Se “crea esa realidad”, “se hace real” creer que Dios está fuera de la esfera humana, que ha sido echado, que ya no es parte de la vida, ni de la historia personal, colectiva o universal. 
El necio descrito por el salmo (14.1), quien dice “no hay Dios”, es un necio que, viendo la realidad, la niega. No es un ateo intelectual, sino un enemigo espiritual.
La realidad humana, individual, colectiva, nacional, multinacional, es que somos interdependientes. Nos necesitamos, todos, recíprocamente.
Somos interdependientes. ¡Codependientes en realidad! En todos los campos de la vida, desde nacer hasta ser sepultados. 
La humanidad ha vivido en la cárcel del engaño. La mentira le dice a su mente: “eres libre, sé libre, elige no depender de nadie”. 
Incluso frases populares, como “no necesito vejigas (flotadores” para nadar”, ponen en evidencia la altivez del corazón.
Tan contundente es la realidad de la codependencia o interdependencia, que la llevamos, literalmente, en el cuerpo: ropa, calzado, corte de pelo, (y quizá) anillos, collares, anteojos, bolso, cartera, aretes, maquillaje, crema, loción… ¡muchas provistas por otros! (Casi todo.)
La autonomía y la capacidad humana, sin Dios, son un engaño. Su sinónimo, “libre albedrío”, es quizá la idea más conocida y extendida de vivir en una cárcel espiritual, ambientada por los adornos de “yo elijo”, “yo tengo la capacidad de decidir”, “de mí depende aceptar o rechazar a Dios”, “yo soy libre y capaz de buscar a Dios o de encontrarme con él y rechazarlo”.
“UNA CÁRCEL ESPIRITUAL” (LIBERTAD EN CRISTO) es el hogar del ser humano. No la ve, no la percibe, su entendimiento ha sido engañado. Es incapaz de ver “la realidad espiritual” debido a su alejamiento de Dios. 
En su cárcel hay orgullo y altivez. Carácter contrario a Dios, quien es humilde, amoroso, tierno, bondadoso, generoso, compartido, justo, compasivo…
Su cárcel (la del humano) es un engaño. Desde que fue engañado, desde que aceptó la mentira (inexistente), dio nacimiento a la cárcel. 
Vive en el mundo del engaño, dándole vida a lo no real. Vive en el mundo de Satanás, el padre de mentira, sigue sus lineamientos, obedece sus órdenes, es su esclavo (y del pecado también) ¡y aún así cree ser libre!
La condición espiritual para ser libre es única, exclusiva y depende de que la única persona libre de pecado libere de su engaño (diablo, mundo y pecado) al esclavo: Jesucristo. 

“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.Juan 8:36 (RVR1960).
31Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8 (RVR1960).

Él es la verdad, el creador de la realidad (verdad palpable) y, por lo tanto, él único no esclavo del engaño, el único no atrapado por la mentira. 
De suyo, él destruye con su gloriosa presencia, con la manifestación de su gloria, a los siameses, mentira-engaño.
 De esencia espiritual son tanto la mentira como el engaño. ¡Igual que el universo, la materia toda!
Todo el cosmos es de naturaleza espiritual, las relaciones, el individuo, los colectivos, la humanidad global, las naciones, sus tratados, intercambios, migraciones…
¡Y no somos como Dios! Él, no obstante, no es el referente de la realidad. ¡ÉL ES LA REALIDAD! ¡ÉL ES LA VERDAD MISMA! 
Ante él el engaño y la mentira “se vuelven realidad”: nada. Ésa es su naturaleza, nada. No existen, jamás existieron, por eso el reino de los cielos permanecerá, las palabras de Cristo jamás pasarán, serán lo que permanezcan por la eternidad, son la verdad sustancial del universo entero. 
Engaño y mentira (reino de Satanás) desaparecen ante el libertador universal, santo, bendito, único, El Rey de reyes y Señor (Jehová o Yavé), Jesucristo. 

COSMOS ESPIRITUAL 
(ASIBLE E INASIBLE), 
REALIDAD CÓSMICA.

36Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:36 (RVR1960)
16Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; Colosenses 1:16-17 (RVR1960)
1En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2Este era en el principio con Dios. 3Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:1-4 (RVR1960)

DICOTOMÍA (GRIEGOS Y ZOROASTRO)
La mentalidad humana se pervirtió. Deformó la realidad. En general la humanidad ha concebido la vida en dos planos: material y espiritual.
Sin embargo, a la luz del evangelio el cosmos tiene un origen espiritual: La Palabra de Dios, Cristo, El Espíritu Santo. 
En Génesis 1 el relato muestra a Dios creando y a su Espíritu Santo cuidando los detalles, perfilando la creación.
En el N.T. Dios es el creador, Cristo es el creador, y toda la creación, de origen espiritual, es de naturaleza espiritual y tiene un fin, una meta espiritual: darle gloria a Dios. 
El N.T. no divide la creación en dos planos: material y espiritual. La presenta, sí, en dos planos o categorías: visible e invisible. Pero de la misma naturaleza y origen: espiritual.
Y tanto uno como otro son creados por Dios, creación divina, espiritual, para darle gloria a Dios. 
Cristo es presentado como el sustentador de su creación, como receptor de adoración universal, cósmica, global, tanto de humanos como del universo, visible o invisible. 
No hay un mundo espiritual invisible, y tampoco un mundo espiritual material, visible, como realidad separada. Son una realidad en dos categorías, pero son uno. 
Ambos son de la misma fuente, ambos tienen el mismo origen: Cristo. Y ambos son escenario de un drama espiritual: engaño o verdad, realidad o mentira. 
Y en ambos prevalece la verdad, Cristo, en ambos gobierna él, y ambos serán escenario de la manifestación de su gloria. 
Leer el plano físico con su realidad espiritual nos ayudará a entender lo que algunos llaman “desastres naturales” (ciclones, tormentas, tsunamis, terremotos, trombas, deslaves, inundaciones, erupción de volcanes y muchas más) como consecuencia de una sentencia espiritual: 

17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Génesis 3 (RVR1960).

El pecado del hombre, de Adán, fue diferente al de la mujer, Eva. La trascendencia de su falta, como la de todo líder, afectó al universo entero. 
Pablo escribió: 

18Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 19Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora…; Romanos 8 (RVR1960)

La creación fue afectada por el pecado masculino. Los “desastres naturales” no son de origen “natural” (físico), sino espiritual (invisible), debido al pecado masculino. 
Todo desastre en el planeta tierra (cósmico en el pensamiento paulino) es de naturaleza espiritual y su solución no es de estructura ecológica, sino espiritual. 
Se llama redención, nueva creación, manifestación de la gloria de Dios, venida de Cristo con sus ángeles, recreación de nuevos cielos y nueva tierra…
El dualismo (Zoroastro) generó su lectura de ambos mundos. El invisible es bueno (alma, espíritu); el físico es malo (cuerpo y materia). 
Hay, en su pensamiento, una lucha eterna entre el bien y el mal. No obstante, el dualismo nació también en el mundo de la filosofía.
Para el N.T. no hay lucha eterna entre el bien y el mal. Sólo Dios es eterno y ejerce su supremacía en el universo. Gobierna sobre todo. 
Para el pensamiento griego la materia es mala y lo espiritual es bueno, puro y limpio. 
Al final de la vida, el cuerpo será parte de la tierra otra vez y el espíritu seguirá conservando su pureza. 
Por eso se puede hacer con el cuerpo lo que sea, pues a fin de cuentas será (cuanto se haya hecho con él), parte de la tierra. Lo malo regresará a ser parte de lo malo, a lo cual pertenece. 
Asimismo lo bueno, el espíritu, conservará su naturaleza buena, limpia, inmaculada. 
La síntesis de esta postura es que la práctica de toda maldad o bondad, perversión o depravación, generosidad o mezquindad, no pasarán de la historia, la tierra y la tumba, pero el espíritu, que jamás morirá, será puro e inmaculado. 
¡Así que démosle rienda suelta a todo placer posible vivido con y en el cuerpo! 
¡El alma y el espíritu serán puros, inmaculados por siempre!
CREACIÓN DEL SER HUMANO
26Entonces dijo: «Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.» 27Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen; varón y mujer los creó, 28y les dio su bendición: «Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo; dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran.» 29Después les dijo: «Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento»… Génesis 1:26-29 (DHH)

«La tierra entera es del Señor», es la cosmovisión bíblica. Todo le pertenece, él es el absoluto, no de la creación, sino por ser el creador. 
La verdad es absoluta. Él es la verdad. Él es el referente absoluto para toda la creación. Sin él el hombre vive en un vacío. No es posible la existencia sin él. 
Aun cuando algunos lo han desechado de sus vidas, él sigue siendo el todo de la existencia. Debido a ser rechazado, quienes lo han hecho viven vidas vacías de significado, de allí la desesperanza y la necesidad de buscar el sentido de la vida vacía de significado, o de llenar de algún significado el vacío existencial.
Dios crea al ser humano a su imagen. Tal naturaleza es espiritual de manera holística, intrínseca, en la naturaleza humana: cuerpo, mente, espíritu, alma, vida familiar, social, colectiva…
El cuerpo es de origen espiritual, por eso habrá de ser resucitado, para habitar en la nueva creación, que será llena de la gloria de Dios. 
La vida interna (mente, alma, espíritu, emocional, sentimental, reflexiva, intencional) es de naturaleza espiritual. Y se manifiesta para aprobación o descalificación, juicio y condena de parte de Dios. 
La vida social es espiritual. Sea de actos aprobados o reprobados por el Señor, es espiritual. 
Dios puso al hombre a cuidar la creación (el Edén). El trabajo era espiritual y gratificante, lúdico, deleitoso y de comunión con Dios, un deleite en el Señor. 
Después de la caída el trabajo siguió siendo espiritual, pero su estructura cambió radicalmente. Se convirtió en peso, carga, cansancio, pesar, dolor, fatiga, estrés, molestia… y llegó a ser pesaroso, indeseable… incluso una droga, llegó a ser adicción, destrucción de relaciones familiares o sociales. 
El hombre es de naturaleza bio-psico-socio-espiritual. Es una unidad. No es posible separar las “capas” del individuo. 
No falta quien afirma estar enfermo del alma, o del espíritu, o de concebir, a la griega, que somos dicótomos, cuerpo y espíritu. 
A la luz de la Escritura el hombre es un ente completo, indivisible, singular, no seccionado en capas. 
Se es persona porque Dios nos hizo, desde un principio, cuerpo, mente, alma, espíritu, sociedad…
Toda sociedad manifiesta su naturaleza espiritual. Adora algo, sea material o abstracto. Desde ídolos, hasta conceptos, cultura, trabajo, deporte, ciencia…
La naturaleza es espiritual desde sus raíces hasta su nueva creación, la consumación del reino de los cielos. 
Lo es todo, alimento, relaciones, familia, matrimonio, hijos, sociedad, instituciones… la corrupción en los países es espiritual, así como el desempeño de funcionarios, corruptos o íntegros, todo es espiritual por ser aprobado o reprobado por Dios. 

MAYA, ILUSIÓN, PATEÍSMO, MENTIRA Y ENGAÑO
En el hinduismo, maya es la ilusión, una imagen ilusoria o irreal. En dicha religión se suele considerar que la realidad o todo el universo de cosas fenoménicas y que aparecen como existentes son ilusorias. El universo es una ilusión. Todas ellas hacen el tejido de la maya. Los seres humanos sufrimos el karma al quedar atrapados en la maya.
Maya, como deidad principal, manifiesta, perpetúa y gobierna la “ilusión” y el sueño de la dualidad en el universo de los fenómenos. Cada persona u objeto físico, desde la perspectiva de la eternidad, es como una breve y perturbada gota de agua en un océano sin límites. 
La iluminación consiste en hacerse uno con el universo, opuesto a lograr la autorrealización espiritual, considerada como un engaño, puesto que la autorrealización espiritual significa entender la diferencia entre el yo el universo como una falsa ilusión o dicotomía.
En Occidente podría considerarse egoísmo, el camino de los apegos que desemboca en el sufrimiento, de acuerdo con la enseñanza del Buda. 
Maya es el resultado de quedar atrapado en una perspectiva no iluminada, al considerar que la conciencia y la materia física son cosas diferentes.
PANTEÍSMO
Visto desde otra perspectiva, uno vive en la cárcel de maya si no logra vivir intuitivamente “como uno” con el universo. 
En esta concepción no hay yo, no hay una conciencia de ser individuo, sino de ser uno con el cosmos, uno con la divinidad. La divinidad es todo lo existente, todo lo material, el universo físico.  
Maya, como cárcel, como engaño, significa vivir creyendo que uno es un individuo, una persona. 
La ilusión es inherente a verse diferente al universo. Todo es dios, dios es todo en todos. Creer algo diferente traerá su karma (consecuencia) de sufrimiento. 
Todo sufrimiento, de manera lógica, es ilusión, lo mismo que todo placer o dolor, de cualquier tipo. Visto así el llanto no es llanto, el sufrimiento no es sufrimiento, el yo, la individualidad es una ilusión con su carga natural de vivir en la cárcel del engaño y su castigo, el karma. 
Esta concepción diviniza la materia, ella es dios, y la tierra es la madre naturaleza. 
Ella nos da a luz, nosotros somos sus hijos, y ella es divina, todo en ella (fauna) es dios, digno de honra y respeto, incluso adoración. 
DIOS MANIFESTADO EN SU CREACIÓN
En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. Génesis 1:1 (DHH)
18Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad. 19Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. 20Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. 21A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. 22Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios 23y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles. Romanos 1:18-23 (NVI)
Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Salmos 19:1 (NVI)
1Señor, soberano nuestro, ¡tu nombre domina en toda la tierra!, ¡tu gloria se extiende más allá del cielo! 2Con la alabanza de los pequeños, de los niñitos de pecho, has construido una fortaleza por causa de tus enemigos, para acabar con rebeldes y adversarios.
3Cuando veo el cielo que tú mismo hiciste, y la luna y las estrellas que pusiste en él, 4pienso: ¿Qué es el hombre? ¿Qué es el ser humano? ¿Por qué lo recuerdas y te preocupas por él? 5Pues lo hiciste casi como un dios, lo rodeaste de honor y dignidad, 6le diste autoridad sobre tus obras, lo pusiste por encima de todo: 7sobre las ovejas y los bueyes, sobre los animales salvajes, 8sobre las aves que vuelan por el cielo, sobre los peces que viven en el mar, ¡sobre todo lo que hay en el mar!
9Señor, soberano nuestro, ¡tu nombre domina en toda la tierra! Salmos 8 (DHH)

Dios, de acuerdo con la Escritura, es Santo, perfecto, Eterno, Sabio, Salvador y Redentor. 
Todo el universo es creación suya. El hombre fue su creación también, diferente a Dios mismo y a la naturaleza, por llevar consigo y en sí mismo, la imagen de Dios, de allí su comisión de cuidar el planeta. 
Comparar a Dios con el universo, con su creación, lleva a tener una mente pervertida, encaminada a una depravación decreciente, gradual y progresiva. 
Idolatría y perversión van de la mano. Son de naturaleza pervertida, satánica, enemigos de Dios. 
Son revestidos de maldición por la Ley, abominación de parte de Dios y rechazados por él. 
Dios cuida del hombre, lo tiene en mente, en sus planes y lo guía a un encuentro con él. 
Compasivo, misericordioso, cuida con ternura de la humanidad, y le concede lo más precioso y eterno, su amor en Cristo. 
Cristo fue su promesa y lo más preciado por él, la provisión a la humanidad que espera el cumplimiento de una salvación eterna 
Todo depende Dios, el cosmos, la humanidad, la historia, todo el futuro, el destino de todo lo creado. 
Él es soberano y tiene todo bajo su poder. Nada escapa de su dominio, gobierno y voluntad, decretos y designios. 
Por eso tiene toda autoridad, por ser el autor de la creación, su gobernante y Señor. Juzgar y dictar la sentencia para todo lo creado, hombres, mujeres y niños, le es natural. Es justo, amoroso y misericordioso. 
Su revelación escrita, La Biblia, expone al hombre sus planes, voluntad, metas, procesos e intenciones.
Testimonio de su actuar y modos asumidos para hablarle al hombre, a un pueblo, a una congregación, a una humanidad, todo está en La Escritura. 
La tierra, flora y fauna, es creación de Dios. Compararlo a él con su creación es más que un disparate o desatino. Es profano, rebajar lo santo a niveles visibles, materiales, limitantes del Espíritu de Dios. Esa corriente de pensamiento termina siendo pervertido y degradado. 
Es más que una falta de respeto a la santidad de Dios, es profanar lo más puro, lo único puro, Dios mismo, compararlo con su creación, con cualquier criatura, real o ficticia.
El panteísmo es otra mentira, otra cárcel del engaño, lo mismo que su enseñanza sobre la autorrealización. Ambos conceptos son tanto mentira, como engaño, son una creación espiritual y mental de “una realidad inexistente”. 
Entre engaños, cárceles, construcciones de la realidad, explicaciones del universo, construcciones y diseños, planteamientos de soluciones al enigma de la vida, se van tejiendo, con hilos de autonomía del ser humano, cárceles y más cárceles, sin que éste (el ser humano) vea por ningún lado la verdad. 
No hay sino una verdad, Cristo. No hay sino un libertador de la humanidad, Cristo. No hay sino una verdad absoluta, Cristo. No hay sino una realidad absoluta, el Mesías.
Estructuralmente (en todo ambiente espiritual) el hombre fue dañado por el pecado. 
Hoy vive encarcelado por Satanás, el pecado y el mundo. No tiene acceso a la verdad, aun cuando la tenga frente a sus narices (la creación misma). 
La condición para que conozca la verdad, es que la verdad llegue a él y lo libere. Por iniciativa de la verdad misma. El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido porque lo perdido no podía encontrar el camino de regreso, ni tener capacidad para lograr su salvación. 
De naturaleza divina debía ser ambos lados, búsqueda y salvación. 
Ambos lados (y más aún), se cumplen en Cristo. Soberano absoluto, él libera. Él llama y la persona lo sigue. Él libera y el liberto es su siervo, condición plena de ser libre. Sólo si se es siervo de Cristo se es libre. 
Llega Cristo al hombre, objeto/sujeto de su búsqueda, y el hombre, que no puede hacer nada en su pretendida y falsa autonomía, es liberado. 
Respuesta del liberto es amar a su liberador e ir a otros presos, como él antes, con el mensaje que libera, portador del liberador mismo, cuyo poder llegará a otros para lograr la meta propuesta, que el hombre sea libre, conozca la verdad (a Cristo) y sea verdaderamente libre del pecado, del mundo, la carne, el engaño, la mentira y Satanás. 
La más grandiosa y gloriosa manifestación de Dios en el mundo creado es Cristo, en quien vimos la gloria de Dios. 
La más poderosa arma hoy para liberar es el mensaje del evangelio, para sacar del mundo del pecado, el engaño y la mentira, a todo hombre. 
Anuncia, por amor a tu liberador, su mensaje, libera a más personas de sus cárceles. 

O, dicho de otro modo, desata el poder de Dios, el evangelio, exponlo a los oídos de los presos, pues la persona presente en el centro del mensaje, Cristo, hará la obra. Él es el verdadero liberador, y sus mensajeros son portadores (sin ninguna capacidad ni autonomía) del mensaje que libera, portadores y presentadores del verdadero y único liberador, Cristo.