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sábado, 15 de septiembre de 2012

NÚMEROS (TEOLOGÍA PASTORAL)


INTRODUCCIÓN
Su nombre en el canon hebreo es «Bamidvar» (בְּמִדְבַּר), que traducido es «En el desierto». Como los cinco libros de Moisés, su nombre se toda de una de las primeras palabra con que empieza el libro. «1El SEÑOR le habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la Tienda de reunión, el día primero del mes segundo, en el segundo año después de que los israelitas salieron de Egipto.»
Aun cuando no es un libro muy leído, tiene enseñanzas y pasajes de los más citados en el Nuevo Testamento, incluso para mostrar enseñanza de amor, cuidado, provisión, juicio, culto, y protección de Dios para con su pueblo. Para nosotros el libro puede ser aburrido si no vemos su contenido con el interés de la revelación y los propósitos de Dios para mostrarnos sus planes y las intenciones de cómo vivir de acuerdo con su revelación.

Tenemos en Números:
REVELACIÓN
LUGAR
FECHA Y
CIRCUNSTANCIAS
RECEPTORES: FAMILIA DE DIOS

LEAMOS 1.1-4.
  
1El SEÑOR le habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la Tienda de reunión, el día primero del mes segundo, en el segundo año después de que los israelitas salieron de Egipto. Le dijo: 2 «Hagan un censo de toda la comunidad de Israel por clanes y por familias patriarcales, anotando uno por uno los nombres de todos los varones. 3 Tú y Aarón reclutarán por escuadrones a todos los varones israelitas mayores de veinte años que sean aptos para el servicio militar. 4 Para esto contarán con la colaboración de un hombre de cada tribu, que sea jefe de una familia patriarcal.

REVELACIÓN
«1El SEÑOR le habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la Tienda de reunión, el día primero del mes segundo, en el segundo año después de que los israelitas salieron de Egipto.»
Dios tiene intenciones, tiene planes. En Números hay que ver a Dios como Padre, con las funciones y el papel del Padre divino. No hay que tomar como referente a un padre terrenal, y a partir de tal padre ver al verdadero Padre, a Dios, comparado con uno terrenal.


DIOS COMO PADRE.
HABLA. Se dirige a Moisés para manifestarle qué tiene en mente, cómo deben llevarse a cabo sus planes, quiénes deben hacer qué cosa, cómo organizarse, cómo hablarle a él, quiénes deben hacerlo, cómo quiere que le celebren culto, quiénes están autorizados a entrar en contacto con él y dónde, y señala que el lugar elegido por él es el templo portátil, llamado tabernáculo, dice cómo debe construirse el tabernáculo, quiénes deben construirlo, quiénes deben consagrarlo, cómo deben ser consagrados a su servicio los que fungirán como sacerdotes, cómo hacer el incienso, de dónde tomar la madera, etcétera.
En el Antiguo Testamento Dios tenía modalidades para hablar, para revelarse, y una modalidad para la revelación era hablando. No pienses en articulación de palabras. Dios habló. Si piensas en palabras, piensas en español, en inglés, o en el idioma de tu preferencia.
El caso es que Dios habla para revelarse y el hombre lo entiende. No hay duda de qué quiere Dios.
Su revelación es clara. En toda ocasión vemos que no hay confusión en lo que quiso revelar y en la recepción de quien recibió su palabra. Lo interesante de la confusión en la comunicación es que mientras más lejos se vive del Señor, más difícil es la comunicación, más exigentes se hacen las personas y más pleitos y contiendas hay donde más domina el pecado.
Si tienes problemas de comunicación, reflexiona, si es de vez en cuando, si es con una que otra persona, eso, en un nivel espiritual, social, cultural, es normal. Pero si tienes problemas de comunicación con todo mundo y por todos lados, reflexiona, quizá debas pensar en llenar de la gracia del Señor tu habla, a fin de que tu discurso sea lleno de su Palabra.
Toda persona que recibió una revelación de parte de Dios tuvo claridad en cuál era la voluntad del Señor. Nadie se cuestionó qué quería Dios, ni cómo lo quería. Incluso sus deseos eran tan claros, que en todo caso, por lo menos de uno que recibió su palabra quiso huir para no cumplir con la revelación que se le dio, Jonás.
Hoy día su voluntad sigue siendo clara. Por lo menos, podemos mencionar su voluntad en términos de vida en comunidad, y el Nuevo Testamento lo precisa: paz en la vida de familia cristiana, amor fraternal como mandato, amabilidad en todo trato y con toda la gente, amor y servicio a los enemigos, compartir nuestros bienes con la gente que padece necesidad, dedicar tiempo a enfermos, agobiados, encarcelados, y, sobre todo, dedicar tiempo a predicar el evangelio a más gente, y colaborar y apoyar a quienes necesitan escuchar el evangelio en otras etnias, pueblos o naciones.
DIOS HABLA COMO PADRE. Tiene más familia, más hijos en otras latitudes, y como Padre desea bendecir a su familia en todo tiempo y en todo lugar.
TIEMPO. Dios elige el momento para encontrarse con Moisés su siervo. Hablamos de tiempo de calidad, y el mejor tiempo de calidad es el tiempo en el cual se entrega el corazón, los anhelos, los sueños, los planes, cuando uno se dedica a amar.
Este tiempo tiene una clara manifestación: su gloria. La calidad de comunicación del Padre tiene que ver con su gloria. Lee Génesis y llega libro por libro hasta llegar al Apocalipsis. Constata algo: la gloria de Dios, su manifestación en el planeta tierra es la meta de Dios, que él sea alabado y su nombre sea engrandecido con la manifestación y la plenitud de su gloria en este planeta tierra.
 Gloria, gloria, gloria, plenitud de Dios es la meta de la historia. Gloria de Dios llenando este mundo nos lleva a la definición del hombre en comunión con Dios. Gloria y adoración. Dios muestra su gloria, el hombre al contemplarla adora, y la adoración es el tiempo de calidad del hombre para Dios.
Dios muestra su gloria, el hombre adora. Dios habla para manifestar su gloria y el hombre adora para manifestar su respuesta de amor a Dios.

DIOS HABLA DESDE UN LUGAR. Tabernáculo. El templo es símbolo de dónde habita Dios. Dios habita entre su pueblo. El tabernáculo es símbolo que anticipa la habitación de Dios entre los hombres por medio de Cristo.
El tabernáculo es un modelo de encarnación de Cristo. Esta tienda es el ejemplo de cómo, con material de este planeta tierra, Dios habitará entre los hombres. Madera, tela, minerales, material de origen animal, todo lo que compone el tabernáculo sale de la tierra, igual que el hombre.
Pero hay una diferencia entre el tabernáculo y cualquier otra casa, igual que entre Cristo y cualquier otro hombre. El tabernáculo es de origen divino en su diseño, y Cristo es de origen divino en sus raíces, en su génesis.
No puede ser de otro modo, de ahí que el apóstol Pablo hable del hombre natural, el primer Adán, y del segundo Adán, celestial, Cristo.
Cristo es el portador de la gloria de Dios, y a Dios lo adoramos en Cristo. Cristo camina con el pueblo, la familia de Dios, y sin Cristo no hay familia divina. En él somos hechos hijos de Dios, él se hace nuestro hermano y consigo nos hace coherederos del reino.
Dios habla desde un lugar, desde su habitación y su habitación es Cristo, que es morada y al mismo tiempo Palabra de Dios. En él, dijo Juan, vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad, y de su plenitud tomamos todos, gracia sobre gracia.
No puedes tener acceso a la revelación ni a la voluntad de Dios sin Cristo. Tu acceso para saber la voluntad de Dios para tu vida se llama Cristo, vida de oración, y vida de adoración y vida de familia, vida en comunidad.

FECHA. TIEMPO DE LIBERACIÓN1El SEÑOR le habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la Tienda de reunión, el día primero del mes segundo, en el segundo año después de que los israelitas salieron de Egipto.
Egipto como símbolo de vivir esclavizados por el pecado representa a una población incapacitada para oír a Dios. Para que el pueblo escuche a Dios se requiere que el pueblo sea liberado del oprobio de su esclavitud.
Sólo un pueblo que tenga en medio de él la morada de Dios puede oír la Palabra, la revelación de Dios. En otras palabras, a menos que el pueblo sea liberado por La Palabra, por Cristo, no podrá oír a Dios, no podrá saber cuál es la voluntad de Dios para su vida ni para su futuro, ni para su presente. 
Ahora como iglesia, como pueblo liberado por Dios del pecado, tenemos acceso a conocer de manera más íntima su voluntad, podemos adorar al Señor como él quiere ser adorado, podemos dedicarle el tiempo que él mismo nos concede y comprometernos con las tareas que él mismo ha diseñado para mostrar su gloria en nosotros como sus hijos.
Somos libres y esa libertad tiene como motivo su amor y como meta mostrar su gloria, revelar sus planes y engrandecer su nombre en lo que llevemos a cabo.

CIRCUNSTANCIAS, PREPARACIÓN PARA LA GUERRA. BAMIDVAR (בְּמִדְבַּר), LA FAMILIA DE DIOS.

Le dijo: 2 «Hagan un censo de toda la comunidad de Israel por clanes y por familias patriarcales, anotando uno por uno los nombres de todos los varones. 3 Tú y Aarón reclutarán por escuadrones a todos los varones israelitas mayores de veinte años que sean aptos para el servicio militar. 4 Para esto contarán con la colaboración de un hombre de cada tribu, que sea jefe de una familia patriarcal.

¿Qué van a enfrentar? ¿Qué viene para encontrarse con ellos? ¿Qué les espera antes de llegar a la Tierra Prometida? ¿Y qué les espera en ella?
¡Guerra! ¡Prepárense para la guerra! ¡Vas a ver enemigos por todas partes! ¡Te esperan combates y batallas! ¡Prepara tu mente, tu corazón y tu cuerpo!
¡Aprende estrategias! ¡Ejercítate! ¡Selecciona personal apto para la guerra!
La vida cristiana está inmersa en guerra espiritual. Tenemos un enemigo que cuenta con recursos y un ejército poderoso. Tenemos que ser realistas de cómo se libra esa guerra, dónde tiene su centro de encuentro y cuáles son las armas del enemigo.
¿Qué desea este enemigo? Tiene una meta clara: separar a la familia de Dios entre sí misma y separarla de su relación con su Padre.
Los lados de esta guerra tienen que ver con que el cristiana haga por lo menos una cosa: desobedecer. ¿Qué debe desobedecer? La Palabra de Dios revelada, sus mandamientos, su voluntad.
¿Cuál es su estrategia? Seducción mental, acaricias sensuales, persuasión consistente, desanimar, sembrar duda, captar la atención, sembrar codicia, pleitos, envidias…
¿Cuál es tu fortaleza? Repito y pregunto ¿cuál es tu fortaleza? ¿Sabes guerrear? ¿Sabes pelear? ¿Conoces estrategias de guerra? ¿Sabes cómo vencer? ¿Sabes qué armas te dio Dios? ¿Estás consciente de tus recursos?
Seamos realistas con respecto al enemigo y con respecto a nosotros como hijos de Dios.
El enemigo cuenta con todos los recursos del mundo y sus placeres. ¿Por qué una niña de 15 años se embaraza? ¿Por qué una familia se separa? ¿Por qué hay tanta gente deprimida? ¿Por qué las cárceles son insuficientes? ¿Por qué los sistemas de justicia tienen tantas fallas en todo el mundo? ¿Por qué la corrupción invade todos los países y todos los gobiernos?
El diablo anda suelto. No puedes con él a menos que lo enfrentes con tus recursos puestos por Dios a tu alcance, con las estrategias de él.
El diablo quiere que nosotros, adultos, pequemos de acuerdo con nuestros contextos. Decir una mentirita, quedarte con el cambio, robarte un dulce, no asistir al culto, ser irresponsable con tu ministerio, en algún momento podemos decir, no tienen la trascendencia de, como adulto, adulterar. 
 Te bombardea directo a la mente, donde se va a decidir qué vas a hacer. Día con día va a intentar seducirte, persuadirte a que pruebes esto, aquello, lo demás. Cada día va a meterte en la cabeza imágenes seductoras relacionadas con el placer, música, dinero derrochado, manejando autos caros, adquiriendo propiedades, hace que te veas famoso, con tu nombre y tu imagen en revistas, cine, televisión, viajando a centros famosos y distinguidos por el derroche de todo, tiempo, dinero y placer.
Tu mente debe ser cuidada como lo más preciado, esa es la zona donde se decide la batalla de tu vida.
DESIERTO, PATERNIDAD, FAMILIA Y KOINONÍA, TUS RECURSOS. En el libro de Números encuentras este panorama de guerra, pero también te encuentras con esta realidad: desierto, paternidad, revelación, guía, familia y koinonía.
Tus recursos para pelear todos los días, toda tu vida, la guerra espiritual, son la revelación de Dios. Él te dice quién es para ti como Papá, y sus mandamientos te son dados para protegerte.
Su revelación es un recurso y está a tu disposición. Y esa revelación está en La Biblia, estudiarla y usarla para pelear, es tu consigna.
Paternidad. Como papá, es el mejor del mundo, del historia y del universo. No permanece al margen de tu historia, si no, ¿qué clase de papá sería? Está inmerso en tu historia, y camina a tu lado en tus tentaciones. No voltea para no verte tentado, ni levanta el rostro para evitar verte deseando pecar. No, está contigo, te ha dado su Palabra, su Espíritu y ha puesto el gobierno de Cristo sobre ti para que salgas triunfante.  
Guía. Detalles, como la oración, cómo santificarte, a quien acudir, con quienes unirte, cómo invertir tu vida, cómo orar, son guías seguras para salir vencedor.
Familia y koinonía, y con esto termino. Quizá números sea el libro que más habla de clanes, familias, comunidad, tribu, kajal, pueblo, nación, escuadrones…
Tu recurso para más que sobrevivir, es tu familia. ¿Por qué peleas solo o sola tus guerras? ¿Te juntas con alguien de tu iglesia para pelear? ¿Sientes que no necesitas a nadie como confidente? Si no tienes confidentes, estás solo o sola.
Un confidente es alguien en quien confías. Quizá te escondas en sentimientos de miedo o en tus heridas para justificar un orgullo y una altivez ocultas, y por eso no te unas a nadie para tener vida en comunidad.
Tus derrotas van en proporción directa con tu vida de soledad, vida de rechazo o vida que se resiste a participar en vida de iglesia.
Vida en victoria, igual, está en proporción directa con una vida en comunidad, con tu vida de compromiso, con participación en tareas de compañerismo.
No es igual enfrentar solo a un ejército enemigo, que acompañado de un ejército poderoso en sabiduría, llenura de Dios, de un ejército lleno de la presencia del Espíritu de Dios por la vida de amor vivido en comunidad.
Eres hijo de Dios, Dios es tu papá y como papá quiere ser obedecido, adorado, servido, pero también que ames a tu hermano, te unas a él, convivas, con él, ores con él, comas con él, visites a gente necesitada con el, evangelices con él, cantes con él, y hagas tu vida con él.
Tu mayor recurso en el desierto es tu hermano, tu hermana. Cristo es tu hermano, que te dio más hermanos en la familia de Dios, lucha con tus recursos, enséñale a tu hermano que estás con él, enséñale a tu hermana que estás con ella. Bendícelo hoy.


PAZ, GOBIERNO DE DIOS
INTENCIONES DE DIOS PARA SUS HIJOS
 CAP 6
23Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: 24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. 27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

INTRODUCCIÓN
Cuando hablamos de alguien mucho tiene que ver nuestras intenciones. Si nos cae bien la persona, tendemos a hablar bien de ella. Si nos cae mal, la tendencia es contraria.
Quizá la persona no tenga buena fama, pero si no queremos hablar mal de ella por lo menos guardamos silencio.
Quizá la persona no tenga méritos y se gane hablar mal de ella, pero si la estimamos no hablamos.
Hablamos para maldecir o bendecir. Bendecir significa hablar bien para la persona. Hablamos de intenciones.
Maldecir significa hablar mal de la persona y se relaciona con las intenciones para hablar de la persona.
¿Cómo hablas de las personas? ¿Cómo habla Dios? ¿Dios expresa intenciones acerca de ti? ¿Dios maldice? ¿Dios bendice?
Por cierto que Dios advierte de la maldición y de la bendición y hoy veremos la bendición y sus intenciones para ti.
Por cierto, te digo a ti: «Dios te bendiga». No te digo «Dios te bendice», porque eso no expresa intenciones, y el Señor quiere expresar sus intenciones. 


CÓMO BENDECIR.
1.  EL SEÑOR TE BENDIGA.
2. EL SEÑOR TE GUARDE.
3. EL SEÑOR TE SONRÍA.
4. EL SEÑOR SE APIADE DE TI (TE EXTIENDA SU AMOR, MISERICORDIA). «El Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz»
5. ALCE SOBRE TI SU ROSTRO (TE MUESTRE SU FAVOR).
6. TE GOBIERNE CON PAZ.

APRENDER DE DIOS. APRENDER A BENDECIR.
¿QUÉ QUIERE HACER DIOS CON LAS PERSONAS?
BENDECIR.
1. EL SEÑOR TE BENDIGA. Para nosotros ha de ser de vital importancia reconocer las intenciones de Dios. Para ellos debemos preguntarnos cuáles son las intenciones de Dios para con su pueblo.
Lo que Dios diga es de suma importancia en La Escritura. Tan es así, que una persona le hace una petición de salud al Señor Jesús y le dice: «tan sólo di la palabra y con eso bastará».
La palabra pronunciada por Dios tiene poder. Con su palabra hizo el universo, con su palabra gobierna toda esfera de la creación. «No soy digno de que entres en mi casa. Yo también soy hombre que gobierna (parafraseo), le dijo el centurión al Señor Jesús. Sólo di la palabra».
Este hombre sabía que si Jesús pronunciaba y declaraba salud para su sirviente, éste sanaría. Y Jesús pronunció la palabra.
Dios habla bien de su pueblo. Que el Señor te bendiga. Que él pronuncie lo bueno para ti. Él pronuncia buena palabra para tu persona.
Te pregunto: Si Dios pronuncia lo bueno para ti, y si lo que declara es verdad, ¿por qué entonces te afecta lo que otros digan de ti que sea para descalificarte? ¿Por qué necesitas la afirmación de otros si la afirmación más importante para tu vida la pronuncia Dios?
Dios pronuncia bendición para tu vida y sobre todo, su bendición sobre ti es su gobierno de Paz. «El Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz».

SIGUE LA BENDICIÓN.
2. El Señor te guarde. ¿Cómo decirlo en términos más familiares? Pregunto: ¿quién o quiénes cuidan y guardan a las personas? ¿Cómo se les llama a las personas que cuidan a otros? ¿Guardaespaldas? ¿Qué otros términos les damos? ¿Guaruras?
Otro texto dice: «He aquí, no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel». «El que guarda», el guardaespaldas. Un amigo me despidió así: ««El Señor es tu guarura».
«Así bendecirán a los hijos de Israel: “El Señor te guarde”». Lo digo de otra manera: «El Señor dice que quiere ser tu guarura, que quiere ser tu bendición guardándote, estando atento a tu seguridad».
Junta los términos que expresan de qué manera Dios quiere ser tu bendición: pronunciar bendición sobre ti, y si su palabra se cumple, su palabra es que él declara su intención de ser tu guardador, tu protector. ¿Se cumplirá su intención sobre ti? Dos cosas. 1. De parte de él, se cumplirá sobre ti aun cuando no quieras. 2. De parte de ti puede que te salgas de su cobertura y sus cuidados, pero aun cuando creas que te has salido con la tuya, a pesar de tus faltas, él sigue velando por ti, y hará que todo acto de maldad contribuya a poner en alto sus cuidados sobre ti.
Por eso su intención de bendecirte se cumplirá y «El Señor alzará sobre ti su rostro, y pondrá en ti paz».

LA INTENCIÓN DE DIOS ES BENDECIRTE, por esto está escrito: «así bendecirán a los hijos de Israel:
3. EL SEÑOR TE SONRÍA. ¿Cómo puede ser una sonrisa bendición para una persona? La sonrisa es rasgo sólo del ser humano. En todo el universo nadie más sonríe.
La sonrisa, en el rostro de la persona comunica alegría.
La sonrisa en la faz de la persona dice que la persona está satisfecha.
También dice que la persona que sonríe aprueba a quien le sonríe. La sonrisa es, asimismo, aceptación.
La sonrisa llena de luz el rostro. Y el rostro iluminado es signo de alegría satisfacción, aceptación, aprobación…
El SEÑOR TE SONRÍE. « y pone en ti paz». Su rostro se ilumina de alegría, se llena de luz porque te ve. No eres su motivo de alegría. Su motivo de alegría es su gloria, su grandeza, su magnificencia, la grandeza de sí mismo en ti.
Él ve su gloriosa gracia en ti y sonríe. ¿Qué ve en ti? ¿De qué eres portador? De su gloria, de su imagen, la imagen de su gloria. Y por eso, te sonríe.
Tu bendición de parte de Dios es que él te sonríe, es que él quiere sonreírte y quiere ser tu motivo de alegría. Quiere que sonrías con él, quiere que te goces en su gracia y en su gloria.
Dios te sonríe porque te acepta. Dios te sonríe porque te aprueba. Te acepta en Cristo Jesús. Jesús da su vida por ti y tú le das tu vida a Cristo. Dios aprueba la vida de Cristo en todos los niveles y sentidos y tú recibes a Cristo como tu Salvador y tu Señor y eso te da la recepción, la aceptación y la aprobación que necesitas de parte de Dios.
Cristo, siempre Cristo. Cristo es santo, Cristo es puro, Cristo es luz, Cristo es paz, Cristo es amor, Cristo es integridad, Cristo es alegría, gozo y felicidad, Cristo es la sonrisa de Dios para ti, y Dios te concede te mira y te sonríe en la cruz de Cristo.
Y te sonríe porque quiere ser tu bendición y ser tu paz. 
4. LA INTENCIÓN DE DIOS PARA TI: EXTENDERTE SU MISERICORDIA y poner en ti paz.
No te dejará caído. Podrás ser tentado debido a tu humanidad. Y muchas de las tentaciones terminarán en pecado. Ser tentado, en sí mismo, no es pecado. La tentación no es pecado. El pecado consiste en ceder a la tentación.
Es como la comida y los postres. Puede que los postres y muchas de las comidas sean tu tentación, pero la comida en sí misma no es pecado. Es un atractivo o una tentación. No te hace daño ser tentado. Te hace daño caer en la tentación, pues su final puede ser sobre peso, obesidad, gordura, mucha grasa…
La comida no es mala en sí misma, como la tentación. Lo malo, es ceder a la tentación y tener que cambiar de talla, de casa o de lugar de residencia… como consecuencia de caer en la tentación.
«No nos dejes caer en la tentación», nos enseñó a orar el Señor Jesús. Y la intención de Dios, cuando cedes a la tentación, cuando caes en pecado, no es abandonarte.
Te enseñó a orar y te concede salidas cuando la tentación sea mayor a tus fortalezas, pero a veces tú no querrás ni salida, ni escapar de la tentación. Pero lo cierto es que El Señor ha dicho que no te abandonará, sino que tendrá de ti misericordia, te visitará en tus caídas y mostrará que su gloria es lo mejor para ti.
Su misericordia hablará una y otra vez que te perdona, te acepta, te aprueba y te vuelve a recibir al confesarle tus pecados (y yo los míos) y no nos rechaza, sino al contrario, nos muestra su misericordia y pone en nosotros paz. 

LA INTENCIÓN DE DIOS SOBRE TI.
5. ALZAR SOBRE TI SU ROSTRO (MOSTRARTE SU FAVOR).
¿Qué son sus favores? Entendemos por favor entre nosotros, algo que no necesariamente tiene que ser devuelto, como un servicio o el préstamo de alguna cosa.
Por lo general los favores se corresponden.
Pero con Dios su favor se llama «gracia». ¿Cuál es la intención de Dios para contigo? Mostrarte su gracia. Definamos gracia. Dios te amó cuando eras pecador. Hoy sigues siendo pecador y, por gracia, Dios te sigue amando. Seguirás siendo pecador, y Dios, por su gracia, seguirá amándote.
Dios tiene una intención: «mostrarte su favor».
Entendámoslo en sentido social, familiar y espiritual. Quiere restaurarte, alejarte del fracaso consecuencia de tus pecados. Llama a tu fracaso adicciones, llama a tu fracaso divorcio, llama a tu fracaso pobreza, o desempleo o quiebra laboral, empresarial, política, como sea, Dios te dice qué intenciones tiene para contigo: bendecirte, pronunciar el bien sobre ti, mostrarte su favor.
Y, como favor con favor se paga, tu respuesta y la mía no es un favor, aunque favor con favor se paga. No podemos pagarle sus favores al Señor porque su máxima demostración de su favor para con nosotros se llama perdón de pecados a costa de un favor que nadie puede pagar, la vida de su amado Hijo Jesucristo.
Por lo tanto, nuestro «favor a Dios», nuestra respuesta a él se llama adoración. Nos ha mostrado su favor, le mostramos nuestro amor, nuestra adoración de un modo más que práctico. Le rendimos culto, servimos en nuestra iglesia, su familia y testificamos a otros de Cristo, compartimos el evangelio.
Nuestro favor se llama discipulado. Mujeres, tomen discipulados. Varones, preparémonos en todo tiempo, somos discípulos de 24 horas, adoremos en todo tiempo sirviendo a nuestras familias y compartiendo el biendecir de Dios entre nosotros, bendigámonos.

Así bendecirán a los hijos de Israel
6. TE GOBIERNE CON PAZ. «Y ponga en ti paz».
«No hay paz para los impíos. Su gobierno sobre ti es global: corazón, mente, emociones, familia, sociedad, finanzas, diversión, trabajo, relaciones sociales: Dios y el hombre.
Implica salud, cuerpo y emociones, pensamiento.
Implica finanzas. Vas mejorando.
Implica sociedad: familia y sociedad.
Implica seguimiento de Cristo, su gobierno sobre ti.


LOS DESIGNIOS DE DIOS
INTRODUCCIÓN. Balac, rey de Moab, quiere acabar con los descendientes de Abraham. Para ello contrata a tun profeta famoso que, si maldice al pueblo, el pueblo quedará maldecido.
Envía a sus emisarios con la oferta de dinero, Balán responde que primero consultará al Señor y el Señor le ordena no ir, se lo dice a los emisarios de Balac, quienes regresan con el mensaje.
Balac envía a más líderes, más distinguidos y más poderosos con una oferta mayor. Informan a Balán que Balac le dará mucho dinero si va y maldice a los descendientes de Abraham, y Balán dice que no puede hacer nada si Dios no se lo permite, así que consulta a Dios y Dios le dice que ya que Balac envió por él, que vaya, pero que no dirá nada que no sea lo que Dios quiere que diga.
Al otro día se pone en marcha, monta su burra y su burra no avanza como Balán la guía, incluso se aparta del camino con brusquedad y le oprime un pie contra una pared.
Balán golpea a su burra, a la cual Dios le concede la capacidad de hablar y la burra cuestiona a Balán: ¿por qué me golpeas? ¿No te he servido siempre con fidelidad? Balán dialoga con la burra y reconoce que la burra jamás se había comportado así, y entonces Dios le abre los ojos a Balán para que vea que la burra se había apartado del camino porque delante de ella estaba el Ángel del Señor, que ahora interpela a Balán y le aclara que la burra le salvó la vida por haberse apartado del camino. 
El Ángel del Señor le dice que ha visto los manos caminos de Balán y le advierte que adonde va, donde Balac, se abstendrá de decir nada contra el pueblo de Israel. Si acaso habla, dirá sólo que Dios quiera que hable, y entonces Balán va a su encuentro con Balac, quien aguarda su llegada con regalos, riqueza, y otras ofertas.
Balán era codicioso. Era movido por el amor al dinero. Sabía que Dios no quería que Balán maldijera a Israel, y aún así fue donde Balac.
Balán conocía los designios divinos y aún así desafío órdenes expresas que hoy nos facilitan conocer más del Dios de gracia y sus designios.
¿Qué es un designio? Designio se define como “Pensamiento, o propósito del entendimiento, aceptado por la voluntad”. Tiene que ver con los proyectos, planes y diseños de Dios para la vida personal, familiar, comunitaria, social, de naciones y de su iglesia.

I LOS DESIGNIOS DE DIOS: BENDECIR
8 ¿Pero cómo podré echar maldiciones sobre quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo podré  desearle el mal a quien el SEÑOR no se lo desea? 9Desde la cima de las peñas lo veo; desde las colinas lo contemplo: es un pueblo que vive apartado, que no se cuenta entre las naciones. 10¿Quién puede calcular la descendencia de Jacob, tan numerosa como el polvo,
o contar siquiera la cuarta parte de Israel? ¡Sea mi muerte como la del justo! ¡Sea mi fin semejante al suyo!» 11Entonces Balac le reclamó a Balán: -¿Qué me has hecho? Te traje para que lanzaras una maldición sobre mis enemigos, ¡y resulta que no has hecho más que bendecirlos! 12Pero Balán le respondió: ¿Acaso no debo decir lo que el SEÑOR me pide que diga? NÚM 23

Dije que designio se define como: “Pensamiento, o propósito del entendimiento, aceptado por la voluntad”.
A la luz de este pasaje, es obvio el designio de Dios para su pueblo. Dios se ensalza, Dios glorifica su nombre, hace brillar sus designios de tal manera que incluso la maldad del hombre es manejada por el Señor para mostrar su soberanía, su bondad, su intención y demostrar que el más astuto de los hombres, el más poderoso guerrero, la nación más belicosa jamás podrán hacer nada por impedir que sus designios se cumplan. Y aquí está testificado de una manera categórica.
¿Qué quieren los enemigos del pueblo de Dios? Que el pueblo de Dios sea maldecido, que sea destruido, que desaparezca de la faz de la tierra.
¿Qué harán al respecto? Recurrir a todo cuanto puedan. Influencia social, líderes religiosos y políticos codiciosos ávidos de ganancias deshonestas.
Cuando se trata de destruir al pueblo de Dios el enemigo tiene recursos humanos poderosos, de influencia y capacidades que nos sobrepasan.
Quizá lo comprendamos mejor cuando vemos la realidad. Hermanos secuestrados y asesinados, pastores sacrificados, misioneros desaparecidos, hermanos de etnias perseguidos y despojados de casas, tierras y cosechas.
¿A quién usó el enemigo de Dios? A líderes políticos, alcaldes, y presidentes de etnias. ¿Qué pudieron hacer algunas de estas víctimas? Huir, pagar rescate, terminar en terapias, reiniciar una nueva vida, iniciar asentamientos en otros lugares, emigrar…
¿En qué acabaron todas esas tragedias? Sólo vea la historia. Roma fue conquistada por la iglesia cristiana, a costa de muchos cristianos sacrificados.
Europa terminó dominada por el pensamiento cristiano. En Chiapas nuevos asentamientos están dando paso a comunidades cristianas donde se vive en paz, y el evangelio se sigue extendiendo.
¿Cuál era el designio de Dios? Bendecir a su pueblo. ¿En qué paran las hostilidades contra el pueblo de Dios? En mayores bendiciones y una mayor prueba de la gloria de Dios.
La codicia de Balán no pudo vencer los designios de Dios. Las intenciones asesinas de Balac fueron frustradas por Dios, de tal manera que Balán no pudo menos que declarar ante la mirada atónita de Balac: 8¿…cómo podré echar maldiciones sobre quien Dios no ha maldecido? ¿Cómo podré  desearle el mal a quien el SEÑOR no se lo desea?
Y puedo preguntar: ¿Qué planes tiene Dios para ti? ¿Cuáles son los designios de Dios para su pueblo la iglesia, la descendencia de Abraham? Bendecir. Bendecir, bendecir.
¿Qué pretende Dios hacerte? ¿Qué diseñó para ti al darte vida en la encrucijada de dos siglos golpeados por crisis económicas, políticas, el narco, el calentamiento global?
¿Tenía Dios en mente que íbamos a vivir todas estas crisis? ¿Previó él que naciéramos en esta época? ¡Sí! ¡Sí! Dios lo determinó y tu papel y el mío es aprender a extender su bendición sobre toda persona que él eligió para hacerla parte de su pueblo.
Hay más gente esperando, y no lo saben, a ser parte de este pueblo de Dios, diseñado para ser bendecido.
Nada ni nadie te podrá apartar de la bendición de Dios. Que todo mundo te maldiga. Su palabra es tan inútil como los cimientos de aire que se echan para edificar, sobre el aire un edificio, una casa. Sus maldiciones sobre ti son tan firmes como el hielo en julio a mediodía. Sus maldiciones son tan poderosas como la neblina más densa, destinada a desaparecer con la brisa y el calor del sol. 
En cambio, las bendiciones sobre ti tienen la debilidad de los macizos del Everest. Son tan frágiles como el titanio, tan inestables como la órbita de la tierra, tan efímeras como las galaxias que conforman el universo.
El profeta lo dijo de una manera más sencilla y poderosa: “La palabra del Dios nuestro permanece para siempre”. Para siempre. Sus bendiciones sobre ti son para siempre.
Repítete: Las bendiciones de Dios sobre mí son para siempre por medio de Cristo.

II LOS DESIGNIOS DE DIOS: PROTEGER
19Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice? 20Se me ha ordenado bendecir, y si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa. 23Contra Jacob no hay brujería que valga, ni valen las hechicerías contra Israel. De Jacob y de Israel se dirá: "¡Miren lo que Dios ha hecho!" 24Un pueblo se alza como leona; se levanta como león. No descansará hasta haber devorado su presa y bebido la sangre de sus víctimas.» 25Balac le dijo entonces a Balán: -¡Si no los vas a maldecir, tampoco los bendigas! 26Balán le respondió: -¿Acaso no te advertí que yo repetiría todo lo que el SEÑOR me ordenara decir? NÚM 23

¿Te han amenazado con hacerte brujería o hechicería? ¿Crees que los brujos y hechiceros tienen poder sobre ti? ¿Crees o te han hecho creer que el mismo diablo tiene poder sobre ti?
Quizá has llegado a ver en tu casa, ventana o a la salida de tu puerta algo así como cosas raras, mezclas extrañas de tela, comida podrida, dibujos… incluso leyendas en paredes con invocaciones o encantos…
Pues bien te digo esto. La Biblia es Dios hablando. La Escritura es su palabra. Dios se expresa en su palabra. Dios habla en La Biblia. ¿Y qué dice Dios? “Contra mi pueblo no hay brujería que valga, ni valen las hechicerías contra Israel”.
Aclaro. Israel es un pueblo físico. Israel étnico es la descendencia étnica de Abraham. Y si contra la descendencia étnica de Abraham no son efectivas la hechicería ni la brujería, ¿qué podrán esas dos cosas contra el Israel espiritual que es la iglesia? ¿En qué papel quedan los descendientes de Abraham por la fe? ¡Quedan bajo el poder del glorioso y súper poderoso Espíritu de Dios.
Es cierto que hay experiencias paranormales. No las vamos a negar. Es cierto que hay personas que terminan endemoniadas. Es verdad que hay brujos atentando siempre contra el pueblo de Dios, pero debes conocer a tu enemigo y sus armas.
Piensa en el Señor Jesús, piensa en el pueblo mismo de Israel. ¿Cómo fueron atacados?
Tentación es la palabra clave. Caer en la tentación es la corona y triunfo del diablo sobre el pueblo del Señor.
El diablo no lanzó conjuros contra Israel en el desierto. ¿Entonces cómo los atacó?
Tentación. Tentación en forma de avaricia, de codicia, de poder, de placer. Todo manifestado en deseos que rechazaban al Señor.
Los atacó en su sensualidad. Los llevó al desenfreno, a orgías sexuales masivas, al libertinaje y a la búsqueda de satisfacción sensual, carnal.
El diablo no gana nada con asustarte. En todo caso, si te asustas, si tienes miedo, eso ya le dio un triunfo sobre ti. Pero la verdad es que ese es un enemigo vencido, derrotado en toda la extensión de la palabra.
Su arma poderosa, su intención consiste en seducirte, en hacerte caer en pecado, porque si te hace pecar, no sólo tú caes, caen contigo otros, como tu familia, y miembros de tu iglesia, amigos, y a veces vecinos.
Contra el Señor Jesús no hubo conjuros, ni magia, ni hechicería, ni brujería. Nada puede contra él, pero el sistema del enemigo, sus estrategias de ataque son las mismas. Seducir, hacer caer en pecado.
Y el resultado fue claro. El diablo fue derrotado. No hay enemigo al frente. Las bendiciones de Dios son tu escudo protector. Sus promesas te tienen a buen resguardo. Jamás camines sobre alfombras de miedo. Que el terror jamás te domine.
El diablo, es verdad, es más fuerte que tú, más poderoso y contra él no tienes oportunidad de ganar, de salir airoso. Pero el evangelio es la buena noticia del triunfo del crucificado sobre todo enemigo y el diablo y todo su séquito de seguidores no pueden levantar la mirada con orgullo. Su destino es el fracaso, su meta final el infierno, mientras que para ti hay un lugar en la gloria de Dios, a su lado.
Contra el pueblo de Dios no hay hechicería. No puede haberla, porque la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre y él ha pronunciado bendición sobre ti. Y si dice que no hay poder alguno contra ti que prevalezca, entonces no lo hay.
Hago una aclaración. El diablo no tiene ningún poder sobre ti. Pero sólo tú se lo puedes dar. Para ello tienes que abrirle la puerta. Si lo haces, es porque fuiste tentado y vencido. Pero dependió de ti, no de él. La bendición de Dios es que su designio sobre ti es para bendición eterna, así que incluso tu caída pone en alto, su gracia que restaura, su misericordia que se manifiesta.
SU DESIGNIO ES PROTEGERTE.

III LOS DESIGNIOS DE DIOS: SALVAR DE PURA GRACIA
21«Dios no se ha fijado en la maldad de Jacob ni ha reparado en la violencia de Israel. El SEÑOR su Dios está con ellos; y entre ellos se le aclama como rey. 22Dios los sacó de Egipto con la fuerza de un toro salvaje.

Dos factores destacan aquí: Dios no se enfoca en al maldad de los descendientes de Abraham, y el resultado es Adoración.
Por eso está escrito: «entre ellos se le aclama como rey».
Dios te amó por su gracia. Mira la gracia así. «Te amó cuando eras pecador. Eres pecador y te sigue amando. Seguirás siendo pecador y te seguirá amando.
Algunos sabemos qué es haber experimentado la vergüenza de bajar al lodo del pecado, al grado de ni siquiera poder mencionar la clase de pecados cometidos.
Otros quizá no sientan vergüenza, porque socialmente no cometieron actos tan vergonzosos como algunos de nosotros.
Lo cierto es que, dice la Biblia, delante de Dios no hay «pecados chicos, ni pecados grandes». Delante de él todos somos pecadores, y por cuanto todos pecamos, estamos destituidos de la gloria de Dios.
Por su gracia, por su buena voluntad, nos amó y salvó. Su gracia, en el mayor grado y nivel, se manifestó en Cristo.
Todo nos es dado de gracia, a partir de nuestra concepción y hasta nuestra muerte, tenemos todo de gracia.
Dios no tiene sus ojos puestos en tu pecado. Los tiene puestos en Cristo que mora en ti. Te ve «en Cristo».
Cuando Cristo muere en la cruz, te ve allí. Cuando Cristo vence al diablo, te ve en él. Cuando Cristo se levanta de entre los muertos, Dios te ve en él. Cuando asciende al cielo, a la presencia de Dios, te ve en Cristo, por eso dice Pablo que estamos sentados a la diestra del Padre «en Cristo».
Y en Cristo te dio su gracia. LIBERTAD Y ADORACIÓN. GRATITUD, ALABANZA.
¿Cuál es la respuesta a su gracia? Adoración. «Entre ellos es aclamado como rey». Significa que su pueblo lo adora. Siempre sale a relucir la adoración. ¿Y cómo no ha de ser si nos protege, nos cuida, provee y salva? ¿Cómo vas a vivir de aquí en adelante? ¿Con miedo? ¡Ni pensarlo! ¿Inseguro? ¡No hay razón! ¿Con temores nocturnos? ¡Menos!
Vas a vivir confiado. Con libertad, con certeza, con seguridad, con buena autoestima, con alegría, con gozo, con gratitud, con alabanza continua en tu boca, con palabra que testifica y bendice a otros, con amabilidad para con tu mundo, con buena administración de tu vida, con santidad, alejándote de la tentación y del pecado, con ética, dando testimonio de que respetas las leyes de tu nación y a tu prójimo, con servicio, apoyando a los necesitados y bendiciendo a los pobres, y con misericordia, visitando a enfermos, encarcelados y compartiendo tu pan, casa y ropa con el necesitado.
Esos son los distintivos de tu adoración.
 Gracias, Dios, porque me amas de pura gracia en Cristo y porque me concedes vivir para ti y testificar de ti.

IV. LOS DESIGNIOS DE DIOS: GOBERNAR POR MEDIO DE CRISTO
15Entonces Balán pronunció su oráculo: «Palabras de Balán hijo de Beor, palabras del varón clarividente. 16Palabras del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que contempla la visión del Todopoderoso, del que cae en trance y tiene visiones: 17«Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca. Una estrella saldrá de Jacob; un rey surgirá en Israel. Aplastará las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set. 18Edom será conquistado; Seír, su enemigo, será dominado, mientras que Israel hará proezas. 19De Jacob saldrá un soberano, y destruirá a los sobrevivientes de Ar.» NÚM 24

Cristo nació para ser rey, lo testificaron los sabios que llegaron del Oriente. Lo testificaron: «¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? Porque venimos a adorarlo».
Y en seguida vemos que su reinado no tuvo la expectativa judía, de un rey con espada, de un rey armado que destripa enemigos y machaca cabezas.
Tampoco fue un rey que comandara ejércitos hábiles, cuyas estrategias podían vencer a todo enemigo, fuese numeroso o escaso.
Este es un rey con armas espirituales. Doblega lo imposible: el corazón. Gobierna lo indomable, la voluntad. Su arma, el espíritu de poder del Dios santo que transforma al ser humano por medio del amor sembrado en el corazón del ser humano, para hacerle experimentar su misericordia, su perdón, compasión, piedad, misericordia.
Su señorío no conoce barreras, salva todos los obstáculos, nada lo detiene. Ni la muerte, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la riqueza, ni gente osada, ni rebeldes, ni asesinos, no radicales, ni tontos, no sabios, ni astutos, ni cándidos, ni la lejanía o cercanía, ni la pradera ni la ciudad. Nada lo detiene. Ni la monarquía ni la democracia. No hay poder político, armamentista, ni ideológico.
Él determinó, en sus designios gobernar tu vida y más te vale asumirlo. Es tu rey, fue tu rey y lo será por la eternidad.
Su señorío sobre ti es paz. Madurez, plenitud de amor. Abundancia de fortaleza y sobre abundancia de generosidad para que lo ames y ames a tu prójimo.
Su señorío sobre ti es compasión para que bendigas a otros saliendo de tu comodidad y compartas lo más grande de Dios: su amor y salvación en Cristo.
Su señorío es que entregues tu voluntad. Si te pide algo, has de dárselo. Si te ofrece algo, acéptalo, si te comisiona, vé, si te da un ministerio, cúmplelo. Si te da un llamamiento y vocación, prepárate, si te da un prójimo, búscalo, vé por él y bendícelo.
Su señorío sobre ti es obediencia, fe y amor en él y por él. Su señorío es para que lo ames, te rindas a él y lo cierto es que tener señorío sobre alguien es un milagro de amor.
Cuando amamos nos rendimos, cuando amamos nos entregamos, cuando amamos no somos nuestros, sino del objeto de nuestro amor.  Cuando amamos somos del otro, vivimos para él para complacerlo, nuestros pensamientos son para el amado, nuestros suspiros también, nuestros anhelos giran alrededor de él, nuestra respirar, caminar y hablar son para él. Amar a Cristo bajo su señorío nos hace siervos útiles que admiten y confiesan su inutilidad para que él sea engrandecido.

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